La derrota de Maru en tres tiempos

junio 1, 2026
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Por Alejandro Páez Varela

Uno. Los días de Xóchitl

El cambio de Xóchitl Gálvez se dio en un tris. En pocos meses. Pero algunos momentos cruciales para entenderlo bien se sucedieron entre las últimas dos semanas de julio de 2023 y principios de ese mismo agosto. Primero, el equipo legal de Claudio X. González logró que la futura candidata del PRIAN ganara un amparo para impedir que Andrés Manuel López Obrador la mencionara en las mañaneras. Y luego, los líderes partidistas obligaron a Beatriz Paredes a retirarse de la contienda interna sin decir una palabra, terminando de facto con la supuesta “ciudadanización” de la oposición.

No es que Xóchitl tuviera un despegue tremendo en las encuestas, pero en esos meses pasó de ser precandidata para la capital del país a ser la abanderada de PRI, PAN y PRD, los partidos más viejos y emblemáticos de México. Por supuesto que empezó a pintar. Llamaba la atención del popular Presidente, que la mencionaba en su espacio matutino; los medios masivos (Televisa, TV Azteca, la prensa corporativa en general) la elevaron por los cielos y los intelectuales y académicos se le sumaron en coro como propagandistas.

Pero hubo un cambio profundo en ella. Su discurso evolucionó hacia el odio puro contra AMLO y contra la 4T. Fue curioso ver a esa mujer regordeta, que se reía de sus propias tonterías, cambiar de esa personalidad a la otra: la del caldo sintetizado de rencores ajenos. Se le notó la influencia de Felipe Calderón, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, Claudio Equis, Max Cortázar, Roberto Gil Zuarth, Javier Lozano Alarcón, Jorge Arturo Manzanera, Ernesto Cordero, etcétera. Entró en confrontación directa con el Presidente pero el Presidente simplemente la eliminó de su discurso.

Y entonces, Xóchitl Gálvez empezó a caer. Nunca vio el cielo, nunca fue realmente competencia, pero empezó a retroceder en las preferencias. Incluso reflejó ese golpe Oráculus, un agregador de encuestas que hace su propio promedio (y toma en cuenta encuestadoras tan tramposas como la de El Financiero y la de GEA ISA). Xóchitl fue designada precandidata única en agosto. Tenía 33 por ciento y Claudia Sheinbaum 56 ciento. En septiembre, cuando la prensa estaba volcada hacia ella, Xóchitl bajó a 29 por ciento de los votos y Sheinbaum creció a 60 por ciento.

La candidata del PRIAN acentuó su estrategia: más y más odio. Odio y mentiras. Acusó a AMLO de Traición a la Patria, de abandonar a las comunidades indígenas, de interferencia electoral, de violencia y de –desde entonces– entregar el país a los criminales. Su discurso fue acompañado por Krauze, Aguilar Camín y muchos otros intelectuales, académicos y periodistas destacados de México. Odio en su estado más puro.

El resto es historia. Gálvez hizo el ridículo.

Hoy no es invitada a ninguna fiesta. Los que la adularon, los que la usaron, los que la condujeron al odio y la arrastraron al fracaso simplemente la ignoran. Resulta hasta doloroso verla hoy, escucharla. Debe serlo para ella también.

Dos. Hundir a Cabeza de Vaca

Pero fue Xóchitl Gálvez la que se compró una mala edición de una vieja película de odio, mediocridad y fracaso. Para desgracia de ella y de nadie más. Porque fue ella la que permitió que se le impusiera el mismo equipo de perdedores que poco antes había llevado al fracaso a Francisco García Cabeza de Vaca. Max Cortázar, Roberto Gil Zuarth, Javier Lozano Alarcón, Jorge Arturo Manzanera, Ernesto Cordero y otros panistas habían estado escondidos en Puebla, con Rafael Moreno Valle, y empezaron una transición hacia Tamaulipas.

Llevaron a García Cabeza de Vaca hacia su propia destrucción. Una fuente que consulté la mañana de este domingo, que trabajó con ellos de cerca, me dijo que el problema de ese grupo de asesores calderonistas es el menosprecio a las mayorías y su profundo racismo. “Piensan que los ciudadanos no son nadie y que ser blancos les da una ventaja”, me comentó. Pienso lo mismo. Por eso abusaban verbalmente de Xóchitl Gálvez, como ella misma denunció. Y eso explica por qué creían que atacando a un Presidente querido, difamándolo día y noche con eso de que era narco, iban a poder crecer y regresar al poder.

En el fondo, la acusación contra AMLO pasaba por otras acusaciones contra la gente de a pie. Lo que decían era: tú, que quieres al “viejo miado”, eres un imbécil y nosotros te decimos en quién debes creer. Tú, mamá, que recibe una beca, eres indigna e imbécil también. Tú, adulto mayor, eres un arrastrado indigno e imbécil porque recibes una pensión y porque no estás con nosotros. Y ese discurso se extiende hasta nuestros días, y es de ellos. Hoy circula una imagen que dice: “Puro pendejo vota por Morena”. Hay 36 millones de pendejos, según este mensaje. Ellos lo creen. Pero nadie a quien escupas en la cara te abrazará y te dará las gracias.

Años antes de llevar a García Cabeza de Vaca al fracaso, el mismo núcleo calderonista de asesores, con el mismo discurso y las mismas estrategias fundamentadas en el odio, empezaron a aislarlo. Ataca, miente, miente, ataca, ataca ataca. A principios del sexenio de López Obrador, los gobernadores panistas tenían la GOAN, es decir, la Asociación de Gobernadores de Acción Nacional. Hablaban con el Presidente. Querían ser oposición responsable. Cuando empezaba la pandemia fueron a pedirle que los ayudara. Hablaban de temas como el magisterio, la economía, el turismo, el sector salud, los adultos mayores. Allí están varios registros de sus encuentros con AMLO. El 23 de marzo de 2021 incluso acudieron a Palacio Nacional. Dieron conferencia, a su salida, agradecidos con el encuentro y esperanzados en avanzar en algo.

Luego vino la Alianza Federalista, declarada opositora, con diez gobernadores: Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León y Tamaulipas. Ya no eran sólo los panistas, aunque eran fundamentalmente ellos. Se creó en 2020 durante la pandemia y se disolvió oficialmente en diciembre de 2021.

Tras bambalinas, sin embargo, los viejos asesores de Moreno Valle –quien muere el 24 de diciembre de 2018– ya habían secuestrado a García Cabeza de Vaca. El 27 de enero, el Gobernador tamaulipeco nombra coordinador de difusión e imagen a Max Cortázar, quien había sido eso con Felipe Calderón y con el malogrado exgobernador de Puebla. Y luego, Javier Lozano Alarcón asumió como vocero político y mediático de Tamaulipas, en marzo de 2021.

El exgobernador de Tamaulipas, con graves acusaciones de nexos con el narco, saqueo y lavado de dinero, vive en Estados Unidos con protección, se cree, de la CIA y de la DEA. Los mismos asesores que llevaron al fracaso a Xóchitl Gálvez lo radicalizaron y se peleó con todos. Ahora es un paria. Como Xóchitl. Un paria como habría sido, nadie lo dude, Moreno Valle. Pero murió antes de tocar ese nivel del piso.

Tres. Y ahora, Maru

Maru Campos abrió su discurso de este sábado con palabras conocidas: “Pensé que la mejor manera de servirles era con una relación funcional con el Gobierno federal, que se valía señalar los errores, sí, pero que no había que agredir, que no había que confrontar, que no había que lastimar esa relación. Chihuahua, en ese entonces, necesitaba recursos, necesitaba coordinación, necesitaba que las cosas funcionaran”, dijo. Luego agregó: “Los recursos de todas formas fluían, fuera o no morenista o panista o de algún otro partido político, cosa que ya no sucede. Y yo creía que esa era la vía, llevársela tranquila con la Federación. Pues hoy, al día de hoy, les digo de todo corazón y con toda humildad que me equivoqué”.

Más adelante sostuvo: “Morena no solamente ha hecho un mal gobierno. Morena ha construido ya un totalitarismo para ostentar todo el poder. Concentrarlo y luego entregar ese poder al crimen organizado. Más allá de las omisiones para los mexicanos, lo que han construido en estos años es un absoluto narcogobierno. Y no puedo quedarme callada, no puedo ante lo que sé que está pasando en este país”.

Un párrafo más del discurso de Maru de este sábado: “Ahora que Estados Unidos pide la detención de esos funcionarios por sus vínculos con el narcotráfico, Morena pide de manera muy insolente que le manden pruebas. ¿Quieren pruebas? Pues vean el miedo de la gente. Vean a las familias buscando a los desaparecidos. Vean a los jóvenes destruidos, vean a las comunidades desplazadas. Morena los protege y simula que los investiga, pero no los combate, no los detiene, no los nombra con todas sus letras”.

No es difícil, en lo absoluto, saber de dónde viene cada palabra. Su discurso ha ido evolucionando hacia el odio puro contraClaudia Sheinbaum y contra la 4T. Ha caído en el caldo sintetizado de rencores ajenos. Se nota la influencia de Felipe Calderón, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, Claudio Equis, Max Cortázar, Roberto Gil Zuarth, Javier Lozano Alarcón, Jorge Arturo Manzanera, Ernesto Cordero, etcétera. Entró en confrontación directa con la Presidenta y yo digo que haría bien en ampararse para que desaparezca de la mañanera, como Xóchitl Gálvez. Maru toma el rumbo que otros antes que ella: mentir, difamar, inflamar con odio propio y ajeno; victimizarse, usar a los partidos hambrientos de causas en su propia causa perdida.

¿Qué le espera a Maru? Si nos guiamos por lo que ha pasado con todos los opositores que recurren al discurso del odio y la mentira, se va a topar con pared. No tardará. El próximo año deja la Gubernatura de Chihuahua y sólo puede aspirar a una Diputación plurinominal para ganar fuero. Acusa que el narco es el que elige candidatos y gobiernos para vacunarse de antemano ante una eventual derrota local, pero le espera el mismo destino que a Xóchitl y antes a Cabeza de Vaca y antes a Moreno Valle y antes Felipe Calderón y antes a Carlos Salinas de Gortari. Porque sí, porque, me dicen, mucho de lo que está pasando en México con la oposición huele a Salinas de Gortari pero también a Ernesto Zedillo y, bueno, hasta por no dejar, hasta huele al cabeza hueca de Vicente Fox.

El destino que yo quisiera para Maru es que respondiera ante la justicia por haber dejado entrar a la CIA, a la DEA y al FBI a territorio nacional. Está confesa. Pero uno nunca obtiene lo que quiere. Me conformo con que siga su rumbo; que los asesores la lleven a lo más profundo en su baño de odio y de mentira y que encuentre tiempo más adelante para razonar qué hizo mal. Porque tiempo tendrá. Si no, pregúntele a Salinas, Zedillo, Cabeza, Fox, Xóchitl, y tantos que menospreciaron el poder de la gente y creyeron que el odio es suficiente combustible para inflamar a un país y retomar el poder.

SinEmbargo

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