Por Valeria Cämun
El adobe y la cantera ceden a los golpes; los recuerdos son arrastrados por la maquinaria pesada que irrumpe en el kilómetro 0 de la ciudad; y con cada destrucción se borra un pedazo de memoria colectiva.
Los saltillenses ven en las ruinas la demolición de su historia: el Edificio Coahuila, el Asilo Maas, el Hospital San Vicente Paul, la Sociedad Manuel Acuña, casonas del siglo XIX ubicadas en Victoria, Ateneo, Corona y Centenario. El caso más reciente, pero tristemente no el último, ocurrió en enero pasado: la demolición de una bella casa catalogada como monumento histórico en la calle Juárez.
Según el Informe Levantamiento Urbano Arquitectónico del Centro Histórico de Saltillo, realizado en 2023 por el gobierno municipal y el Instituto Municipal de Planeación (Implan), la construcción era una de las 12 pertenecientes al siglo XVIII que aún se mantenían en pie.
Carlos Recio Dávila, historiador y profesor investigador de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), lamenta la decisión de dueños y autoridades de anteponer el dinero a la conservación, y afirma que estos inmuebles han sufrido la ignorancia a martillazos.
“Hay quienes en el bosque sólo ven leña”, dice citando al escritor León Tolstoi. “Los propietarios tienen el poder y, con la complacencia o la apatía de autoridades que pudieran detenerlos, han hecho que Saltillo vaya perdiendo su rostro, su figura, su raíz arquitectónica”.
Sentencia: “Es un crimen contra la memoria, un crimen contra la identidad, un crimen contra el sentido social de los saltillenses, y la primera explicación que yo encuentro es que existan personas que en un bosque sólo ven leña, que no valoran su riqueza histórica, arquitectónica, cultural; es gente que no tiene conocimiento sobre lo que significa un edificio antiguo; son dueños del terreno, son dueños del espacio, pero no de la memoria, eso es lo que me parece más grave”.
Porque una ciudad que pierde sus edificios, sus calles, su paisaje, es como una persona que llega a sufrir amnesia.
“Tiran sin saber”
El estudio del Implan plantea: “El Centro Histórico de nuestra ciudad corresponde al núcleo urbano original de la población, fundada por españoles en el Siglo XVI y fortalecida con la llegada y asentamiento de las familias tlaxcaltecas, lo que sería durante el periodo colonial la Villa de Santiago de Saltillo y Villa de San Estaban de la Nueva Tlaxcala, que en la actualidad forman una sola unidad urbana”.
El polígono decretado como área de protección patrimonial corresponde a un núcleo “A” de 60 manzanas, catalogado como Centro Histórico; y un núcleo “B” de 105 manzanas, nombrado Polígono ampliado del Centro Histórico; ambos están constituidos por 165 manzanas que corresponden, en su mayoría, a la mancha urbana del siglo XIX.
El estudio, que contabilizó en total seis mil 424 inmuebles, señala que el levantamiento tiene como propósito realizar una radiografía de las edificaciones ubicadas en dicho perímetro, documentado su temporalidad, uso y condiciones físicas de cada una de ellas con la finalidad de registrar y mapear la información que pueda servir para el análisis del casco antiguo de la ciudad.
“Al mismo tiempo se tiene la intención de realizar el registro y geolocalización de la infraestructura existente en el espacio público con la intención de conocer su ubicación, cantidad y condiciones que permitan la posibilidad de generar políticas públicas en beneficio de la conservación de patrimonio construido en el Centro Histórico, pero, además, el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes, el fortalecimiento económico y comercial de la zona”, se lee en el estudio.
Pero esto no ha sucedido.
“De repente llegan las máquinas a tirar la casa del vecino porque el dueño ya la vendió, pero no saben que la casa está construida de adobe, del fuerte, del bueno, y que el patio tiene cantera traída desde San Luis Potosí… Las autoridades no averiguan nada, no cuidan nada, eso de preservar, conservar y restaurar es una falacia, llegan y tiran todo sin saber que es una joya arquitectónica”, afirma don Luis, vecino de la calle Bravo.
Destrucción masiva
Saltillo tiene una memoria histórica de más de 450 años, y de unos años para acá, sobre todo desde la década de los años sesenta, ha habido una destrucción masiva de lo que constituyó su historia.
Ciudad porfiriana con pocas construcciones virreinales, rica en historia y de arquitectura vernácula muy tradicional, Saltillo está hecha de adobe, material que perdió valor comercial y estético, y hace 70 años compró la idea del funcionalismo europeo de la posguerra: arrasar con todo lo que pareciera viejo.
“Esta corriente del funcionalismo nos ha hecho mucho daño porque nos ha demostrado que los saltillenses, en alguna medida, somos incapaces de apreciar la belleza”, expresa Carlos Recio. “Yo considero que hay dos elementos fundamentales: primero lo que yo llamaría llanamente la ignorancia por nuestras riquezas históricas; y, por otro lado, esa incapacidad de apreciar lo bello”, detalla.
En los últimos 50 años la ciudad ha crecido más de lo que lo hizo en los previos 400 años afirma el estudio Génesis, ocupación y destrucción de Saltillo, realizado por el investigador Luis Castro Solís, doctor en Arquitectura, Diseño y Urbanismo por la Universidad Autónoma de Morelos.
Y ofrece una tabla del crecimiento poblacional:
- -Año 1577: Fundación. 160 habitantes.
- -Año 1900: 42 mil 727 habitantes. Tasa de crecimiento:132 habitantes por año.
- -Año 1970: 190 mil 994 habitantes. Tasa de crecimiento: dos mil 118 habitantes por año.
- -Año 2005: 648 mil 929 habitantes. Tasa de crecimiento: 13 mil 84 habitantes por año.
- -Año 2025: un millón 66 mil 100 habitantes. Tasa de crecimiento: 20 mil 859 habitantes por año.
En los setentas la ciudad terminaba en el Reloj al norte, en La Lechera al oriente, en las vías del tren al poniente y en la Central de Autobuses al sur; la Aurora era más bien un ejido, Real de Peña estaba más pegado a Monterrey, la Guayulera era el área limítrofe y la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, era casi parte de Zacatecas.
Luego, en un parpadeo, todo empezó a crecer, y empezaron los problemas que hoy se viven.
“Se ha perdido algo esencial con esta transformación, que es la dimensión humana”, afirma Carlos Recio.
“Saltillo es una ciudad que ha crecido más que lo que el agua que existe en el subsuelo puede soportar; es una ciudad donde las distancias son enormes, donde el tráfico es terrible, donde el servicio público deja mucho que desear; es una ciudad que ha perdido el clima ideal que tenía; ha crecido demasiado la zona de pavimento, se ha destruido parte de la sierra”; describe.
Un movimiento urbanístico inteligente a escala mundial se encamina hacia la belleza del paisaje: espacios verdes, edificios bellos, poco tráfico… pero en Saltillo, todo lo contrario.
Y aunque no existe un estudio científico que así lo determine, se podría encontrar una relación entre el paisaje y el estado de ánimo: quizá la destrucción de la memoria contribuya a la tristeza, la depresión y suicidios.
“Es muy triste que Saltillo vaya perdiendo su fisonomía, precisamente por decisiones tan tontas como romper o destruir la raíz de la ciudad”, afirma el historiador.
“Un edificio del Siglo XVIII que debía ser conservado, que podía ser emblemático, de los pocos que existen todavía en la ciudad, lo hemos perdido, y eso es muy triste por la historia de Saltillo y por el porvenir”, considera. “Podemos levantar la voz, pero lo triste es que realmente no hay eco, y eso es lo más lamentable”.
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