Mundial y bombas molotov

junio 29, 2026
minutos de lectura

Por Alejandro Páez Varela

Uno

La mayoría no lo vio. Casi todos estaban absortos con Shakira, J Balvin, Maná o Los Ángeles Azules o simplemente estaban en su vida normal. Sin embargo, afuera del Estado Azteca –ahora llamado Estadio Ciudad de México–, no tan lejos de la prensa internacional que cubría la inauguración de la Copa Mundial el jueves 11 de junio, hubo múltiples frentes de protesta, manifestaciones y bloqueos. Algunos colectivos de lucha querían visibilizar sus causas aprovechando el evento; otros querían simplemente boicotearlo y ni siquiera llevaron causas. Me atrevo a decir que estos últimos son los más peligrosos para México: buscan generar inestabilidad y vacíos de gobernabilidad para tomar el poder.

En el perímetro del Estadio hubo enfrentamientos y disturbios que se extendieron hasta las calles aledañas al recinto deportivo. Enmascarados con tácticas de “bloque negro” lanzaron bombas molotov; otros se fueron a un cuerpo a cuerpo contra los cinturones de policías que intentaban contenerlos y contra las vallas de seguridad. Encendieron y lanzaron petardos, más bombas incendiarias, piedras y mobiliario público. Hubo policías heridos, también detenidos.

Estuvieron las madres buscadoras, que marcharon pacíficamente para visibilizar la crisis de desapariciones; brincaron algunos cercos policiales y luego jugaron su “cascarita por la justicia” en Paseo de la Reforma, a la altura de la llamada Glorieta de las y los Desaparecidos. También se movilizaron los colectivos de búsqueda, algunos de los cuales llegaron desde Guadalajara pagados, según la información disponible, por el Gobierno de Jalisco. Estos dos núcleos formados por familias con reclamos recientes y de hace dos o tres décadas se manifestaron en relativa calma.

Pero otros hicieron colapsar Calzada de Tlalpan. La más grandes de las movilizaciones fue la de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), a la que se sumaron trabajadores del sector salud, organizaciones campesinas, pensionados y algunos que se identifican como del Poder Judicial. Se suspendió temporalmente el servicio del Tren Ligero. El Metro cerró de manera intermitente más de una decena de estaciones en las Líneas 1, 2 y 3 incluyendo paradas clave, como Universidad, Zócalo y Chabacano. Hubo bloqueos parciales en Anillo Periférico a la altura de San Jerónimo y Vaqueritos; en la Avenida del Imán y hasta en Insurgentes Sur. Se incomunicó la carretera México-Cuernavaca, causando filas de kilómetros y horas de espera. Se reportaron algunos enfrentamientos entre manifestantes y automovilistas hartos.

Y entre los movilizados estuvieron varias organizaciones –de las que nacen y desaparecen con gran facilidad– vinculadas a Claudio X. González y a su nuevo partido político. De hecho, fueron el segundo grupo más activo antes y después de la jornada. Estos grupos llevan tiempo ejecutando “flashmobs”: apariciones y desapariciones repentinas, físicas o en redes sociales, con objetivos puntuales: poner una manta, apoyar un hashtag, realizar una protesta de alto impacto o acosar a alguien en particular; provocar la reacción de las autoridades o de ciudadanos en desacuerdo para llamar la atención mediática. Se coordinan con el aparato de difusión de la ultraderecha mexicana (TV Azteca y medios afines a Ricardo Salinas Pliego) para darle máxima publicidad a sus eventos y al resultado de ellos.

He escuchado recientemente entre algunos una especie de menosprecio a estas expresiones. Disiento. Analistas de los nuevos fenómenos sociales ligados a las tecnologías dicen que los “flashmobs” son, ahora mismo, “la última generación de la revolución social”.

No se si lo que hacen las organizaciones vinculadas a Claudio Equis y a su nuevo partido alcanza para una “revolución social”, pero desde 2019 han estado en el intento y ensayo de creación de “tribus temporales”, que son grupos convocados en línea o por celular que se aparecen de manera voluntaria a un llamado específico. Y bien pueden disolverse o continuar. Algunos de los que participan en estos juegos son parte de la estructura que convoca, pero otros no.

Las “tribus temporales” pueden ser un llamado con fines de entretenimiento. La experiencia internacional dice que casi siempre hay engaño de agencias de publicidad o de élites con intereses muy específicos. Creo que lo último aplica a lo que hemos visto en México recientemente.

Los que participan son convocados de la nada; confían a ciegas; participan de algo (aunque sea sólo con su presencia) y terminan haciendo cosas distintas a las que fueron convocados. Aún así, algunos analistas creen que estas formas de organización serán cada vez más comunes porque, como las redes sociales, permiten a muchos mantenerse en el anonimato y sólo salir a dar la cara si hay un interés puntual para hacerlo.

Convocatorias a “flashmobs” y movilizaciones como las de las “tribus temporales” dieron origen, al final de cuentas, a la “Marea Rosa”, ese movimiento impulsado por las élites de la derecha y la ultraderecha mexicana bajo el disfraz de “organizaciones de la sociedad civil”.

Dos

Es cierto que lo que sobrevive de aquél día es la fiesta deportiva que cada uno disfrutó a su manera y con los suyos, y el grito con el que alguien desde el anonimato bautizó, quizás para siempre, a Salinas Pliego como “La Perrita de Trump”. También es cierto que los extremos se juntaron en el asedio a la Ciudad de México. Pero bien vale la pena separar los fenómenos.

Primero, destaco que Clara Brugada tiene montada una bien orquestada campaña en contra. Comentaré un evento en mi barrio: dos semanas antes del Mundial, trabajadores de la Alcaldía Cuauhtémoc levantaron banquetas, dejaron el escombro regando en la calle y una “mano de chango” atravesada. Y se fueron. A la fecha, todos los días regresa un trabajador, enciende la “mano de chango”, la apaga y dormita en ella durante horas. ¿Con qué propósito? Vivo en una calle tomada por extranjeros: claramente es para dañar la imagen de la ciudad.

Y este ejemplo es apenas uno de muchos que todos notamos a diario. Hay tribus a sueldo de la ultraderecha mexicana operando en todos las redes sociales; tribus y, claro, bots y troles. Su objetivo es cuestionar, día y noche, absolutamente todo lo que haga Clara Brugada. Sí, le tienen montada una campaña tremenda. Supongo, aunque no tengo datos, que son los ultras agrupados en el entorno de Alessandra Rojo de la Vega. Pero también Clara debe reconocer sus errores y enmendarlos ahora mismo. Si hay una campaña y no se corrigen errores, entonces ella permite que se genere la tormenta perfecta. Debe analizar a diario dónde hizo mal, qué corregir, a quiénes remover de su equipo.

Y luego lo otro: en lo general, desde Washington hasta la Patagonia, hay una campaña negra muy intensa contra Claudia Sheinbaum. Se manifiesta en todos lados. No es la “mano de chango”, sino todas las “manos de chango” que dejaron paradas a media banqueta para provocar un daño. Incluso pegarle a Clara es para pegarle a Claudia. Y creo que se va a intensificar y cada vez será más sucia. Y tendrá más dinero. Recuerden ustedes que Claudio X. González es bueno para gastarse dinero ajeno y el INE está por hacerle un gran depósito. Y está el dinero de esa élite y el de Salinas Pliego y otros que abiertamente participan en hacerle eco a la campaña montada y potenciada por el aparado del movimiento ultraderechista mexicano e internacional.

El último ataque, el de la falsa entrevista con Carlos Monsiváis publicada en El Universal, nos dice hasta dónde son capaces de llegar. El mediocre entrevistador, alguien que escribe terriblemente mal, agrega un párrafo cargado de, discúlpenme, mierda. Ese párrafo dura en el anonimato durante dos días y luego lo impulsan con dolo al infinito, para dañar específicamente a Andrés Manuel López Obrador que es dañar, claro, a Sheinbaum. Hicieron su parte las cuentas relacionadas a Salinas Pliego y a Claudio Equis; su aparato de difusión y los periodistas que ya se aceptaron abiertamente como propagandistas del movimiento de ultraderecha. Vergonzoso.

Como decía, sobrevive del Mundial no el intento de boicot, sino lo que cada uno disfruta con los suyos y el grito de “La Perrita de Trump”. Pero no es por inercia. Mucha gente trabaja día y noche para contener los intentos diarios, las 24 horas, para destruir a la Presidenta. Incluyendo los golpes que vienen desde el exterior. Muchos de los que llevan décadas odiando a López Obrador y odian a la izquierda operan gustosos a favor de Washington y no tengo duda que algunos colectivos y algunos periodistas y políticos de oposición conocidos por todos estén dentro del hilo que lleva hasta Washington. Ha habido reuniones allá, con políticos de allá, que no trascendieron en la prensa. Pero son reales. Núcleos de ultraderecha vinculados a Trump (aunque no sea él en particular) han estado organizando encuentros. No es sólo lo de la CIA, pues. Es más.

Tres

El movimiento de izquierda tiene que ponerse las pilas. ¿Américo Villarreal se contaminó, como dicen diversas fuentes en México y en el extranjero? ¿Qué con Alfonso Durazo? Yo creo que cualquier foco de infección debe evaluarse detenidamente para tomar una decisión antes de que la tomen en Washington. Esa es nuestra realidad. Los focos purulentos en Michoacán, Sinaloa, San Luis Potosí o Tamaulipas, por decir algunos, deben derivar en acciones concretas. Imagino que en el Gobierno y en Morena hay equipos trabajando casos específicos para tomar decisiones. Pero cualquier mondadientes derrumba un puente y hasta un cerillo mojado acaba con un bosque. Imagino que lo saben. No está por demás recordarlo.

Al mismo tiempo, la 4T debe prepararse para el fin del Mundial. Vienen cosas. El trabajo que se ha hecho en la capital y desde el Gobierno federal para contener las amenazas ha alejado “la idea de la catástrofe” que fue sembrada por periodistas y medios, pero es apenas tiempo ganado. La peor amenaza está por llegar. ¿Cuál es? No se sabe. Nunca se sabe. Por eso es amenaza. Y por eso deben estar preparados.

Hay un tsunami dirigiéndose a México después de Colombia. Hay un terremoto preparándose debajo de cada volcán. Así debe imaginarse y para eso deben prepararse desde la izquierda. Un dedo que vean gangrenado hay que cortarlo ya, antes de que se coma la mano. Un gusano visible son cien bajo la carne. Las gotas que caen anuncian el aluvión y todos deberían estar preparados.

La izquierda necesita reinventar e innovar formas de lucha que incluyan a los más jóvenes y jalen a la estructura familiar completa para mantenerse activa en territorio. Requiere URGENTEMENTE, por ejemplo, ir por los de 14 años y poco más, que votarán en 2030 por primera vez y que desconocen quién es esa bestia deshumanizada y llena de odio que es la ultraderecha. ¿Hay una estrategia para los adolescentes y para las familias? No existe un NO que valga aquí.

Y cualquier provocación debe incendiar la sangre y hacer sacudir las plazas. No hay tiempo para cansarse porque la gente que los odia y que los quiere –diría el clásico– no les va a perdonar que se distraigan. Como el jueves 11 de junio, el día de la inauguración del Mundial, todos deben estar en sus puestos, listos para lo que venga. Y como el viernes 12 de junio, también: hay que seguir de pie, que la tarea no tiene descanso y el que quiera flaquear, mejor que se zafe de una vez.

Vivimos un verano caliente. Y vivimos un año caliente que es, además, uno de los capítulos más notables del gran libro que escribimos entre todos: el de la disputa por México. Son tiempos difíciles y tiempos de ganar: la República reclama.

SinEmbargo

Edición Impresa

Lo último de

Lady Bird

Por Luciano Campos Garza Lady Bird (2017) Esta comedia coming of age hizo estrella a su protagonista Saoirse Ronan y a su

Birdman

Por Luciano Campos Garza Birdman or (The unexpeted virtue of ignorance) (2015) Prime Video Esta cinta disruptiva de Alejandro González Iñárritu provoca

El negocio del dolor

Por Luciano Campos Garza Pain Hustlers (2023) Netflix Esta es una encantadora cinta sobre una estafa monumental, que aún se repite a

Don't Miss