Por Laura Puente
@LauraPuenteEn
Cada temporada de lluvias trae el mismo alivio para Monterrey: mejoran los indicadores de calidad del aire y disminuyen las contingencias ambientales. Pero también deja al descubierto una realidad incómoda. Buena parte de esa mejoría depende más de las condiciones meteorológicas que de una reducción real en las fuentes de contaminación.
Esta semana, un análisis del Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire, encabezado por Selene Martínez, volvió a colocar el foco sobre la Refinería de Cadereyta. Con base en cifras oficiales de Petróleos Mexicanos, el organismo documentó que entre enero y mayo de 2026 la planta destinó 22% de su producción de petrolíferos a combustóleo, el porcentaje promedio más alto registrado desde 2004. Traducido a volumen, significa que de una producción cercana a 158 mil barriles diarios, alrededor de 35 mil barriles correspondieron a ese combustible residual, caracterizado por su alto contenido de azufre y por ser precursor de partículas PM2.5, consideradas entre las más dañinas para la salud.
No es una discusión nueva. Desde hace años especialistas han advertido que el combustóleo representa uno de los principales factores asociados a la contaminación atmosférica del área metropolitana. En febrero de 2024, el entonces secretario de Medio Ambiente de Nuevo León, Alfonso Martínez Muñoz, denunció públicamente que la refinería utilizaba combustóleo para generar energía y sostuvo que esa práctica convertía a Cadereyta en una “doble fuente de contaminación”. Un mes después, la propia Pemex reconoció que sí quemaba combustóleo en sus procesos industriales.
Aquella denuncia estatal también puso sobre la mesa una diferencia que sigue vigente. Mientras en el Valle de México el uso del combustóleo está restringido para mejorar la calidad del aire, en la zona metropolitana de Monterrey, capital de Nuevo León que gobierna Samuel García, continúa permitido. Dos años después, esa condición prácticamente no ha cambiado.
Las advertencias tampoco han provenido únicamente del gobierno estatal. Organizaciones como Consejo Cívico han solicitado actualizar la NOM-016 para que Nuevo León reciba combustibles de mejor calidad, mientras especialistas en ingeniería ambiental, como Leopoldo Ita Garay, insisten en que el incremento en la producción de combustóleo refleja un procesamiento creciente de crudo pesado, con mayores contenidos de azufre y un impacto ambiental que exige controles más estrictos. Incluso la propia Secretaría de Medio Ambiente estatal, que hoy dirige Raúl Lozano, reconoció en 2025 la necesidad de fortalecer la regulación sobre combustibles utilizados por la industria.
Por eso el debate ya no gira en torno a identificar el problema. Los diagnósticos existen, las investigaciones periodísticas se acumulan y las organizaciones civiles han documentado durante años los efectos del combustóleo sobre la calidad del aire. Incluso el propio gobierno de Nuevo León ha señalado públicamente el origen de buena parte del problema.
Lo que sigue pendiente es transformar esas denuncias en resultados. Porque mientras las lluvias hagan el trabajo que corresponde a la política pública, el combustóleo permanece sin restricciones efectivas en la principal zona metropolitana del estado. Y esa quizá sea la mayor contradicción ambiental de Nuevo León: todos coinciden en señalar el problema, pero nadie ha conseguido frenarlo.
MADRUGUETES
Territorio primero, candidaturas después
En Zacatecas ya comenzó el desfile de quienes buscan hacerse visibles rumbo a los tiempos de definiciones en Morena. Uno de ellos es Ulises Mejía Haro, quien intensificó sus recorridos por municipios bajo el argumento de fortalecer la organización territorial y promover el llamado Humanismo Mexicano. En sus asambleas, el exalcalde de la capital insiste en la unidad del movimiento y en el trabajo de base, un discurso alineado con la estrategia nacional del partido para mantener movilizada a su estructura. Más allá de la narrativa oficial, el mensaje también parece dirigido hacia el interior de Morena, donde la competencia por espacios y candidaturas ya comenzó, aunque nadie quiera admitirlo.
La apuesta de Mejía es clara: construir presencia antes de que arranquen los procesos formales y hacerlo desde el territorio, una fórmula que históricamente ha dado resultados dentro del obradorismo. Habrá que ver si esa operación alcanza para colocarlo entre los perfiles con mayor peso político en Zacatecas o si termina diluyéndose frente a otros grupos que también buscan hacerse notar en la antesala de la sucesión estatal.
Fortaleza de la economía
Con indicadores, el gobierno de Claudia Sheinbaum, respalda el desempeño de la economía mexicana. Este miércoles, la Mañanera del Pueblo fue el espacio para presentar un balance sustentado en doce indicadores sobre empleo, salarios, inversión, comercio exterior, actividad económica e inflación. Entre los datos expuestos destaca que México se mantiene entre las diez naciones con mayor captación de Inversión Extranjera Directa y que el empleo formal continúa mostrando fortaleza.
El crecimiento de los salarios y el dinamismo del comercio exterior, entre otros, reflejan la solidez de la economía nacional. El intercambio comercial entre México y Estados Unidos alcanzó 839 mil millones de dólares, la cifra más alta registrada entre ambos países, mientras que el salario mínimo pasó de alrededor de 2 mil 800 pesos mensuales en 2018 a más de 9 mil 400 pesos en la actualidad. Sin duda, el modelo económico impulsado por la actual administración, contribuye a una mayor distribución del ingreso.
Compañeros de cuatro patas
Cuando un perro policía localiza un explosivo o encuentra a una persona atrapada, el resultado no pertenece únicamente al animal ni a su manejador. El trabajo surge de la coordinación entre ambos. Ese principio explica por qué los cuerpos de seguridad destinan años a la formación de binomios. La Unidad Canina de la Policía Bancaria e Industrial cumple 29 años y este 2026 sumó cuatro pastores belga malinois especializados en detección de explosivos para fortalecer las labores que desarrolla la Secretaría de Seguridad Ciudadana, a cargo de Pablo Vázquez Camacho. Su aporte no radica solo en el olfato de los canes, sino en el vínculo que construyen con quienes los entrenan y acompañan durante cada servicio. Quizá ahí reside el verdadero valor de este agrupamiento: mostrar que el trabajo conjunto también puede convertirse en una herramienta para atender las necesidades de la ciudadanía.





