Retrocedió México en la lucha contra el hambre durante administración de Obrador

diciembre 29, 2025
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CDMX.- Durante el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se estancaron los avances que México había logrado en el combate al hambre e incrementaron los casos de inseguridad alimentaria severa, reveló una investigación del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

El estudio, publicado en la más reciente edición de la revista científica Salud Pública de México, muestra que en 2012, 10.5 por ciento de los hogares padecía este flagelo, proporción que bajó a 8.6 por ciento en 2018; sin embargo, en el periodo 2020-2024 se registró un rebote y la incidencia subió a 8.8 por ciento.

En total, 8.8 por ciento de la población mexicana padece inseguridad alimentaria severa y 12.3 por ciento inseguridad alimentaria moderada, que juntos equivalen a 7.6 millones de hogares que reportan dificultades económicas para adquirir una alimentación suficiente en cantidad y calidad.

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La investigación, realizada por académicos de la Escuela de Salud Pública y del Centro de Investigación en Nutrición y Salud, advierte que las familias que padecen inseguridad alimentaria moderada o severa tienen un menor consumo de frutas, vegetales y alimentos de origen animal, además de mayor consumo de cereales refinados en niños y adolescentes.

Uno de los mayores riesgos de la inseguridad de alimentos es que uno o varios integrantes de los hogares que la padecen se han quedado sin comida, han pasado hambre o han dejado de comer en más de un día, lo que deriva en problemas graves de nutrición y salud.

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Entre los factores que influyeron en el retroceso de México en su lucha contra el hambre fue la pandemia de Covid-19, que irrumpió en México en 2020, y cuyas secuelas económicas, sociales y de salubridad aún se perciben.

“En el caso de México, hubo un estancamiento en los logros para disminuir la inseguridad alimentaria debido a pérdidas en el empleo formal, principalmente entre los trabajadores de bajo nivel de ingreso, así como un aumento en el número de personas clasificadas en pobreza extrema”, apunta la investigación.

Las entidades con la mayor proporción de inseguridad alimentaria moderada y severa se encuentran en la península de Yucatán y en el sur del país, donde los estados más afectados son Tabasco (32.1%), Chiapas (31.1%), Guerrero (27.5%) y Campeche (27.4%), así como Oaxaca, Veracruz, Puebla y Tlaxcala, los cuales presentaron alrededor de 26 por ciento.

En contraste, las entidades con menos problemas de hambre son Coahuila (12.1% de hogares con inseguridad alimentaria moderada y severa), Baja California (12.4%), Nuevo León (13.2%), Chihuahua (13.8%) y Aguascalientes (15%).

Inequidades en las familias

Uno de los principales hallazgos de la investigación, que se basó en el análisis histórico de la Encuesta Nacional de Salud entre 2012 y 2024, es que los hogares cuya jefatura está a cargo de una mujer tienen mayores posibilidades de experimentar inseguridad alimentaria moderada y severa.

Estas familias, remarca el estudio, se encuentran en desventaja debido a inequidades en el salario y uso del tiempo, así como a limitaciones en el acceso a servicios de saneamiento y promoción de la salud.

Otro dato relevante es que la posibilidad de experimentar inseguridad alimentaria moderada y severa aumenta 2.3 veces con la presencia de inseguridad hídrica en el hogar, es decir, cuando el hogar no cuenta con acceso confiable al agua en cantidad y calidad suficientes para el cultivo, limpieza y preparación de diversos alimentos.

Tenemos todavía un problema grave de inseguridad alimentaria en el país

David Kershenobich, secretario de Salud

El pasado 11 de diciembre, durante la presentación del informe Eat-Lancet 2025 —que subraya la necesidad de equilibrar las necesidades alimenticias de la población con el cuidado del medio ambiente—, el secretario de Salud, David Kershenobich, reconoció la urgencia de atender el problema del hambre en México.

“Tenemos todavía un problema grave de inseguridad alimentaria en el país”, dijo el funcionario durante un foro realizado en la Academia Nacional de Medicina, donde definió el problema como la capacidad limitada o incierta de adquirir alimentos adecuados en formas socialmente aceptables para lograr el acceso regular a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para el desarrollo de una vida activa y saludable.

Según Kershenobich, “todavía tenemos en lugares urbanos un 8.4% de inseguridad alimentaria que podríamos decir importante. Y en lo que tiene que ver en hogares regulares, rurales, tenemos 10.3% de inseguridad alimentaria importante”.

EL SOL DE MÉXICO

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