Por Arturo Rodríguez García
Tereso Medina Ramírez es el nuevo líder nacional de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). Es el primero de los dirigentes que no es del centro del país, el más joven en la era post Fidel Velázquez y el primero que hereda la central sin que ésta tenga ya militancia en el PRI.
Esto último es peculiar. Fundada en 1936 como uno de los sectores que el cardenismo impulsó para agrupar sindicatos en un mismo corporativo, en 2024 se liberó y ahora, sin rodeos, Tereso Medina se declara listo para contribuir desde la CTM con la presidenta Claudia Sheinbaum “en la defensa de la soberanía y la implementación de su proyecto de nación”.
El pasado 9 de febrero, Medina Ramírez anunció abiertamente su deseo de participar en el proceso de sucesión en la dirigencia que días antes, el 5 de febrero, dejó abierto Carlos Aceves del Olmo, tras una década de dirigir la central obrera más influyente de México.
A sus 85 años, Aceves del Olmo expresó que por consejo médico no se presentaría a la reelección en el XVII Congreso Nacional, convocado para los días 23 y 24 de febrero, convirtiéndose así en el primer cetemista en dejar el liderazgo nacional en vida.
También existe el hecho de que Aceves del Olmo rompió desde 2024 la militancia corporativa de la CTM con el PRI debido al desacuerdo con la toma del control partidista por parte de Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”.
El divorcio continúa. Para la llegada de Tereso a la dirigencia nacional, “Alito” y el coordinador parlamentario insistieron infructuosamente en ser convocados, pero sencillamente nunca se les consideró en la lista de invitados.
Tereso Medina, de 63 años, originario del ejido Juan Eugenio, en la Laguna coahuilense, se convirtió en el octavo dirigente nacional desde que la CTM fue fundada en 1936 por Vicente Lombardo Toledano. Salvo por un período, Fidel Velazquez ocupó un largo reinado desde 1940 hasta su muerte en 1997, a los 97 años y, a partir de ahí, la dirigencia recayó en hombres mayores de 75 años.
A lo largo de sus 90 años la central tuvo un control casi tan hegemónico en el sindicalismo obrero como el PRI lo tuvo en lo político. Así, de manera simbiótica, durante más de ocho décadas la CTM gozó de cuotas de poder en los tres poderes y en todos los órdenes de gobierno.
Frente a una nueva realidad política, escindida la confederación del PRI, Tereso Medina se pronuncia por acabar con el viejo corporativismo, es decir, con el papel militante de la CTM en un partido político, pero también se posiciona:
“Mi llamado es a fortalecer un trabajo institucional con la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, en todo lo que sea la defensa de la soberanía, en el Plan México para incluirnos en los grandes temas nacionales, sumarnos al combate a la inseguridad; la salud, empleo, educación, los grandes temas del proyecto de nación.
“Lo único que podemos hacer es fortalecer la unidad nacional con la presidenta, sumarnos a la defensa de la soberanía y a estar muy pendientes porque no compartimos el trato hostil que está dando el presidente norteamericano a México y menos aún con la amenaza de sacar a México del TMEC”, dice en entrevista con El Coahuilense Noticias
El método de la disputa
El anuncio de Aceves del Olmo de no pretender la reelección abrió la puerta para que al menos tres liderazgos cetemistas buscaran ir por la sucesión. El primero en pronunciarse, el 9 de febrero, fue Tereso Medina. Le siguieron Fernando Salgado Delgado y Alfonso Godínez.
Ya desde el 10 de febrero el dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Radio, Televisión y Telecomunicaciones, Francisco Contreras Vergara, había revelado inquietudes sobre el método de elección, es decir, que no eligieran sólo los dirigentes de las federaciones (los de los estados), y de los sindicatos nacionales, si no un proceso más abierto a todos los sindicatos con voto universal, directo y secreto.
Salgado y Godínez insistieron en lo mismo que Contreras al día siguiente y denunciaron que había deficiencias en la convocatoria. No la habían impugnado en el entendido de que Aceves del Olmo iba por la reelección, pero, una vez desechada esa posibilidad, repararon en que hay un padrón desactualizado.
Aún más: Salgado demandó que no hubiera injerencia de cúpulas empresariales ni partidos políticos. Era una clara alusión a Tereso Medina, con importante presencia en el sector privado y ligas con la 4T.
Para Tereso Medina, la insistencia era construir la unidad en la confederación y, para esto, reunió a la mayoría de los dirigentes de sindicatos nacionales y a los líderes estatales de la central. Los pataleos por cambiar el método de selección fueron incipientes e infructuosos. Con las normas del TMEC, el estatuto y la convocatoria al Congreso Nacional, Medina Ramírez fue candidato único.
Abogado egresado del Centro Sindical de Estudios Superiores de la CTM, en Cuernavaca, Morelos, y con maestría en derecho laboral por la Escuela Libre de Derecho, Medina Ramírez ha pasado la mayor parte de su vida en la organización. En 1987 se integró al jurídico de la CTM en Coahuila y desde ahí llegó a la dirigencia estatal una década después. El cargo le permitió dos veces ser diputado local, tres veces diputado federal y una vez senador.
En tanto, organizó sindicatos nacionales del sector automotriz, de las autopartes, metalmecánica y se integró como asesor de numerosos sindicatos de diferentes sectores productivos.
–¿Qué diferencias hay en esta sucesión respecto de las tres anteriores? –se le pregunta.
–Es un proceso inédito. Por primera vez se está dando (la sucesión) en vida del jefe.
Luego añade que su oferta consiste en conservar el legado que da origen e historia.
“En esta transición en vida hay que hacerle un homenaje a don Carlos, y la nueva era que estamos viviendo se da sobre la base de un modelo de justicia laboral que se implementó a partir de 2019. El tema es la cercanía con los trabajadores. El perfil del líder debe estar cercano a ellos, recorrer sus fábricas.
–Desde 1936 no ha habido un dirigente que no sea del centro del país –se le comenta.
–Sí, también es inédito porque los dirigentes que me han antecedido son del centro de la República. Todos dejaron un legado, pero ahora estamos frente a un rompimiento de paradigmas porque también se trata del primer estado del norte en dirigir la Confederación.
Con el proceso sucesorio abierto, Medina Ramírez, evitó la confrontación con Salgado y Godínez:
“Como esto se abrió, hubo expresiones de compañeros que deseaban ser tomados en cuenta y estaban en su justo derecho. Ellos, igual que yo, tenemos que dialogar mucho, poner el interés de la CTM antes que cualquier interés personal y llegar a algunos acuerdos.
–Los cuestionamientos estaban en el método: federaciones y sindicatos nacionales vs. todos los sindicatos miembros –se le menciona.
–El método lo mandata la Ley Federal del Trabajo y la Constitución y el estatuto. Tiene que ser democrático. Ángel Celorio, el coordinador jurídico, estuvo en pláticas con las autoridades para determinar cómo sería el proceso democrático y la reglamentación. Yo le doy la bienvenida a la democracia a los sindicatos –responde.
Adiós al corporativismo
Con cerca de cinco millones de trabajadores afiliados, la CTM se proclama la central obrera más grande de México. Con historia priista hasta 2024, logró sobrevivir a la debacle de dicho partido en la transición de 2000 y en la de 2018, éste último en el que una nueva central, la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) comenzó a rivalizar y disputarle contratos colectivos.
“Queremos una CTM que tenga fuerza y con vocación democrática. Hoy, con la nueva legislación, puedo decir que es la más representativa, son tres millones de trabajadores en el centro y 2.5 millones del transporte, así que tenemos que ser la interlocución más grande y fuerte de la clase trabajadora, tenemos que relanzar la defensa de los trabajadores; convivir democráticamente con los distintos gobiernos que la sociedad elige”, dice.
Agrega: “Pero hoy tenemos alternancias en toda la República, y la CTM, a partir de ya, tiene que sacudirse los viejos estilos como los corporativistas porque ya no funcionan. Y tiene que entender que, con respeto de la vocación democrática de cada sociedad, la CTM debe trabajar en los grandes temas de la clase trabajadora frente a los gobiernos emanados de un proceso democrático, como el de ahora con la doctora Sheinbaum”.
–¿Encuentra resistencia a esa renovación?
–La clase trabajadora es joven, el reto es la inclusión. Es inaplazable llevar a cabo un Comité Nacional de combinación generacional: esto es jóvenes y también mujeres, además de intensificar la formación de los liderazgos para las próximas décadas.
“Yo me defino como un líder generacional que debe entender su pasado pero que tiene que trabajar fuerte y que le apuesta a los jóvenes”.
La salida de Aceves del Olmo ocurre en un momento de discusión en materia laboral. Así, los asuntos que están sobre la mesa impactan directamente en los trabajadores: reducir la jornada de 48 a 40 horas, por ejemplo.
Pero Medina Ramírez añade otros: la necesidad de que haya más clínicas del IMSS, que se resuelva la escasez de medicamentos de cuadro básico y mejorar la atención en urgencias; además, ampliar el acceso a la vivienda y eso pasa por un trabajo de fortalecimiento al IMSS y al Infonavit en cuyos consejos la CTM tiene asiento permanente.
La visión de la CTM, según Tereso Medina, pasa por el análisis del futuro del trabajo, en particular con la inteligencia artificial y la robótica, y automatización que ponen en riesgo las fuentes de empleo. De ahí que deba priorizarse la formación de los trabajadores para que puedan convivir con el desarrollo tecnológico.
Y por estos días, la demanda de que la clase trabajadora tenga participación en la revisión del TMEC, y no como en el pasado, cuando los trabajadores, dice, fueron excluidos.
–¿Tiene interlocución con la 4T?
–Sí, con la 4T y pasado mañana cuando la sociedad elija a otro partido, también la tendremos. Hoy vamos a colaborar con la doctora Claudia Sheinbaum.
Entonces, insiste en la ruptura con el viejo corporativismo.
“No podemos tener una CTM al servicio de un partido político. La confederación tiene que hacerse del lado de los grandes temas nacionales y, con eso, dejar a los trabajadores el poder de elegir libremente en cada lugar y país y que gane la democracia en México”.





