Por Jaime Cleofas Martínez Veloz
Durante más de veinte años, Jaime Bonilla Valdez no ha hecho política: ha hecho operaciones encubiertas. Su carrera no se explica por votos, ideas o proyectos, sino por un método corrosivo que combina doble militancia, doble residencia, doble discurso y una sola constante: el uso de grabaciones clandestinas como arma de control y destrucción.
No es una acusación.
Es un expediente.
I. El origen del método: grabar, entregar, filtrar
El 23 de octubre de 2003, el Los Angeles Times publicó “A Border Politician’s Artful Rise”. Ahí se describe a Bonilla como:
“the Water Board President… who worked with the FBI and secretly recorded Gastelum discussing how to arrange a $1‑million payoff.”
No hay interpretación posible:
Bonilla grabó en secreto. Bonilla entregó al FBI. Bonilla filtró.
Ese episodio no fue un accidente.
Fue el manual operativo que ha repetido durante dos décadas.
II. El negocio paralelo: política financiada con dinero público
Mientras construía su plataforma política, su empresa Media Sports de México SA de CV recibió $12,955,925.94 pesos del Ayuntamiento de Tijuana entre enero y mayo de 2017.
Los documentos oficiales incluyen:
• Cheque por $6,835,563.00
• Cheque por $2,142,619.50
• Cheque por $2,006,235.00
• Cheque por $675,370.50
• Cheque por $1,231,481.94
No es una sospecha:
es una transferencia sistemática de recursos públicos hacia su estructura mediática.
III. El poder por la fuerza, no por la ley
En 2019 llegó a la gubernatura de Baja California.
Su administración fue un laboratorio de confrontación, filtraciones y guerra interna.
Intentó extender ilegalmente su mandato mediante la “Ley Bonilla”, declarada inconstitucional por la Suprema Corte en 2020.
Ese intento de prolongarse en el poder no fue un error político.
Fue un mensaje:
Bonilla no respeta reglas. Las dobla, las rompe o las compra.
IV. El regreso del viejo truco: audios, “informantes” y filtraciones
Entre 2023 y 2025 reapareció el mismo patrón de 2001–2003:
• Audios “anónimos”
• Supuestos “informantes del FBI”
• Filtraciones dirigidas
• Narrativas fabricadas para destruir adversarios
Distintos actores políticos señalaron a Bonilla como el operador detrás de esa estrategia.
El guion es idéntico.
La mano también.
V. El dato que desnuda todo: su afiliación republicana en 2025
El 25 de marzo de 2025, Bonilla reapareció en registros electorales de California como votante activo del Partido Republicano, con domicilio en:
1145 Mansiones Lane, Chula Vista, CA 91910
Mientras en México se presenta como dirigente del Partido del Trabajo, en Estados Unidos se reafilia al partido conservador.
No es contradicción.
Es doble militancia funcional:
una para operar en México, otra para protegerse en Estados Unidos.
VI. El PT como plataforma de captura
A pesar de su historial, el Partido del Trabajo lo nombró Comisionado Político Estatal en Baja California, otorgándole capacidad de:
• intervenir en candidaturas,
• presionar estructuras,
• negociar posiciones,
• bloquear adversarios,
• operar desde Estados Unidos sin rendir cuentas en México.
Es la fórmula perfecta para un operador binacional:
poder interno, protección externa.
VII. El Caballo de Troya
Bonilla no entra para sumar.
Entra para infiltrar.
No entra para construir.
Entra para capturar.
No entra para fortalecer.
Entra para fracturar.
Es un actor interno con intereses externos, un político que vive en un país, milita en otro y opera en ambos según su conveniencia.
Ese es el verdadero peligro:
no se le ve venir porque ya está adentro.
VIII. La pregunta final
La pregunta no es si Bonilla tiene derecho a participar en política.
La pregunta es para quién opera realmente.
Los documentos, los registros y los antecedentes apuntan a una conclusión incómoda:
Bonilla no juega para un solo lado.
Juega para sí mismo.
Juega desde dos países.
Juega con dos partidos.
Y juega con las mismas armas de siempre: grabaciones, filtraciones y presión.
Ese es el riesgo.
Ese es el mensaje.
Ese es el Caballo de Troya.
TE RECOMENDAMOS LEER:





