Las vacaciones para buena parte del sector público iniciaron la semana pasada y, sin embargo, una crisis detonó en lo que toca a la protección a los seres sintientes. Ya con anticipación habíamos ilustrado en este espacio que la secretaria de Medio Ambiente, Susana Estens de la Garza, estuvo ausente y hasta ahora, su destino es una incógnita.
La crisis fue superada por la vía del diálogo y la transparencia de la información relativa al asunto del perro Rocky por servidores públicos que fácilmente se pueden enumerar: el secretario de Gobierno, Óscar Pimentel; la procuradora de Medio Ambiente, Claudia Elvira Rodríguez; el fiscal general, Federico Fernández Montañez; el secretario del Ayuntamiento de Saltillo, Francisco Saracho.
Y es que, la ausencia de Susana Estens es particularmente llamativa en tanto no ha transparentado la información de naturaleza pública sobre las sesiones de la Comisión Estatal de Protección a los Animales (CEPA), como un espacio de coordinación para impulsar políticas, programas y estrategias en favor del bienestar animal.
El colegiado fallido
Y la razón de esa falta de transparencia es que, desde que la funcionaria asumió el cargo, dejó de funcionar por intereses insospechados.
Conforme al marco normativo, dicha comisión tendría que sesionar dos veces al año y, de manera extraordinaria, cuando las circunstancias lo ameritan como fue el caso de Rocky.
No se convocó y, al parecer, ni siquiera está debidamente conformada y no se tiene noticia de que del seno de ese órgano colegiado hubiese salido un Plan de Trabajo que, conforme al reglamento, tendría que presentarse públicamente cada año.
A saber si el colegiado existe al menos en el membrete. Pero lo notable es que en dos semanas de casos graves (como el de quien simulaba adoptar para torturar perros, el caso Rocky y el envenenamiento de San Antonio de las Alabanzas y el perrito enterrado vivo, en el sureste, así como el atropellamiento deliberado en Torreón), permiten advertir como pocas veces la ausencia de trabajo por parte de doña Susana aunque eso sí, está muy presente en actos protocolarios.
Y viajes de lujo
Otro funcionario que por estos días viaja a todo lujo y con la familia ampliada (nada más 16 personas), es el titular de Coecyt, Mario Valdés Garza. Y claro, si puede pagarlo y no es con cargo al erario, nadie podría cuestionarle su glamouroso periplo playero.
Lo que pasa es que llamó la atención que prácticamente el funcionario se convirtió en promotor turístico, dejando en sus redes sociales el listado de las amenidades en la muy exclusiva comunidad de Pueblo Bonito, en Los Cabos, concretamente en las Villas Montecristo.
“Piscina privada tipo infinito; tres habitaciones amplias; cocina totalmente equipada; terraza con jacuzzi y vistas al mar; acceso a restaurantes, spa, gimnasio y playas del complejo Pueblo Bonito”.
Y ya de plano hasta dio opciones de sus destinos: El Pueblo Bonito Spa Resort & Spa en Cabo San Lucas, y el Montecristo Luxury Villas. Larga relatoría, descripción de comercial y fotos panorámicas Todo tan bien estructurado que cuando se vaya del Coecyt en una de esas se va a Turismo o mejor aún, pone su agencia de viajes.
La policía de Saltillo
Hay de viajes a viajes. Y el que no tuvo vacaciones pero viajó a Nebraska, fue el comisario Miguel Ángel Garza Félix. Fue para recibir la Acreditación Internacional de la Comission on Accreditation for Law Enforcement Agencies (CALEA), órgano de certificación internacional de cuerpos de seguridad.
No es la primera vez que el comisario Garza Félix obtiene acreditación de la CALEA para la Policía Municipal de Saltillo, pero lo destacado de esta ocasión es que sube a un nuevo nivel, lo que obliga a mantener los estándares internacionales que han prestigiado a la ciudad como la capital más segura de México.
Ayer, cuando informó sobre la acreditación obtenida, el comisario recordó que desde el período de la alcaldía del hoy gobernador Manolo Jiménez, se ha mantenido el interés por obtener buenos resultados y su apoyo continúa. Además, no esperó el aplauso para él solo, sino que hizo un amplio reconocimiento a los mandos y a todo el personal de la Comisaría.
El Azote del Paseo Colón
Ese es el mote que se ha ganado Héctor Estrada, el director de Desarrollo Social de Torreón, quien parece que anda adelantando el llamado año de Hidalgo. Al menos de eso se duelen comerciantes del Paseo Colón que ayer lo avistaron, personalmente, cobrando piso.
Al funcionario municipal le atribuyen sus rentitas de las bicis, carritos y puestos que los emprendedores instalan cada domingo.
En el Ayuntamiento ya se tiene el reporte de que además vende mercadería que trae “del otro lado”.
Y es que para el caso, nada más le faltó el negocio de la pintura que le ganó Víctor Navarro, apenas si alcanzó unos cuantos botes y, los envidiosos de tan hacendoso funcionario se andan preguntando si los dichosos botes los habrá usado en su salón de fiestas que últimamente se ha visto muy bien pintadito.
Se enojó la diputada
Hubo cabalgata en Viesca, la del “Día del Ausente”, y el evento tuvo su momento fiero, cuando a la hora de presentar a las autoridades, tocó el turno a la diputada morenista Delia Hernández.
No es que sea uno exagerado pero se llevó la sampetrina su buena tanda de aplausos superando notoriamente a la recepción que el respetable le dio a la diputada federal del Verde (o Morena, ya ni se sabe) Hilda Licerio.
El aplausómetro fue tan implacable como las fotos y videos que en el instante de los atronadores vítores a Delia, a la del Verde le pasó como en la canción de los Tigres y se le borró la sonrisa. Anduvo que no la calentaba ni el sol del desierto.
Jilguerillos municipales
Los festejos por el aniversario de Saltillo fueron muy espléndidos y bien llevados, aunque eso sí, dejaron para el anecdotario las expresiones del jefe de gabinete municipal, César Iván Moreno, quien se animó a decirle a los visitantes estadunidenses de las “ciudades hermanas”, que la gente de Saltillo era “muy especial” y “cerrada”.
No le bastó. Todavía dijo que los de Torreón son peores y luego encomió a los del norte. Para pronto, los de Torreón llenaron la bandeja de mensajes anticipando que Moreno no será el mejor embajador para alguna encomienda del alcalde Javier Díaz en tierras laguneras.
Por lo demás, el episodio no pudo menos que contar con cierta simpatía pues es una idea generalizada que la gente de la ruta 57, pasando La Muralla dijo César Iván, es muy afable. No obstante, sí parece un despropósito que se lo diga a unos extranjeros cuyas ciudades se hermanaron con la orgullosa capital coahuilense.
Tan mal tino tuvo que el restaurante La Lulú, queriendo presumir cómo sirve sus cortes en Terra Serena, se le fue el video con los dichos del funcionario tratando de encontrar traducción para la palabra anfitrión. Un pobre becario de las redes ha de estar pagando los platos rotos.
Hasta ahí todo hubiera quedado en eso, pero el jefe de comunicación municipal, Jesús Ramírez, se lanzó en obsesivo aunque infructuoso intento de contención –porque al tal César Iván que ni se lo toquen– así que mandó a sus vocingleros y amanuenses digitales para intentar imponer su versión y resignificar la lengua de Shakespeare. Ah qué Jesús, ni era para tanto.
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