Detrás de los Datos | Museos vacíos en un estado lleno de historia

septiembre 5, 2025
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Por Andrés Flores & Daniel Cárdenas // CEDIL

Coahuila se distingue como el cuarto estado con mayor número de museos en México, albergando 60 recintos culturales activos en 2024. Este número supera a entidades como Puebla, Guanajuato y Nuevo León, lo que subraya la riqueza cultural e histórica de Coahuila, tierra de dinosaurios, batallas y revoluciones.

Pese a su extensa oferta cultural, y a ser uno de los estados más grandes de México, con un notable crecimiento económico, los museos coahuilenses enfrentan el desafío de una baja afluencia de visitantes. 

En 2024, mientras estados como Puebla registraron más de 15 mil asistentes a sus museos, Coahuila apenas superó los cinco mil, aunque cuenta con más espacios de ese tipo. Lo anterior plantea la interrogante de cómo un estado con una mayor cantidad de museos recibe significativamente menos público.

¿Por qué la gente ya no visita los museos?

Como se ha dicho, la cuestión no es la carencia de recintos o infraestructura, sino el modo en que los coahuilenses interactuamos con estos espacios y nuestro estilo de vida, lo que a su vez pone de manifiesto nuestra relación con la cultura y la historia.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 12.9% de la población de Coahuila expresa no ir porque no les interesa por flojera, 8% porque les parece aburrido, 20% por falta de tiempo y 16.2% por falta de difusión y publicidad de los museos, mientras que el resto del porcentaje se divide en falta de dinero, les parece costoso, prefieren otros medios de entretenimiento o falta de cultura o educación. 

¡En contraste, quienes deciden visitar los museos expresan que asisten principalmente por cultura general (35%), para conocer exposiciones (27%) o para solamente acompañar a alguien (30%).

Comparado con otros estados, el panorama es aún más preocupante. Guanajuato, con la misma cantidad de museos, recibe casi el doble de visitantes. Puebla, un estado con una tradición cultural muy fuerte, triplica la asistencia de Coahuila. La diferencia no radica en el número de recintos, sino en la experiencia que ofrecen y en cómo logran conectar con su comunidad y con los visitantes.

Esta baja afluencia revela una creciente crisis cultural en Coahuila. No basta con abrir museos; se requieren proyectos dinámicos que no sólo resguarden piezas, sino que narren historias, interactúen con el público y ofrezcan actividades como recorridos temáticos, talleres para niños y jóvenes, y propuestas interactivas que capten el interés de las nuevas generaciones. 

Es urgente implementar una política de difusión que acerque estas ofertas a la ciudadanía. Si el pretexto es la falta de tiempo, la verdadera carencia podría ser que los museos aún no resultan lo suficientemente atractivos para competir por un espacio en la agenda de la gente.

¿Por qué seguir visitando los museos? 

Además de ser espacios de entretenimiento y recreación que permiten escapar del ritmo acelerado de la ciudad, los museos cumplen una función social y educativa insustituible. Al igual que los libros de texto, son una fuente viva de información, cultura e historia: en sus salas se resguardan relatos, objetos y testimonios que narran quiénes fuimos, quiénes somos y hacia dónde vamos.

Quien los visita no sólo adquiere datos nuevos, también entra en contacto con perspectivas que muchas veces desconocía sobre el lugar en el que habita. Esta experiencia fortalece el pensamiento crítico, despierta la curiosidad y fomenta el diálogo intergeneracional. Pero, sobre todo, visitar museos brinda a los habitantes un mayor arraigo cultural y un profundo sentido de pertenencia, al conectar su vida cotidiana con la memoria colectiva y con la identidad de su región.

¿Qué soluciones pueden implementarse para esta problemática? 

La fórmula no es inaugurar más recintos, sino transformar los que ya existen en lugares significativos y atractivos. Que los coahuilenses sientan orgullo de visitar sus museos y los perciban como parte de su vida cotidiana, no como sitios estáticos o almacenes de objetos antiguos. La percepción hacia los museos debe cambiar con ayuda de las instituciones y los habitantes para ser vistos como un principal punto de visita cotidiano. 

La gestión cultural no sólo tiene que enfocarse en invitar y difundir, sino en permitir y facilitar el vínculo de la sociedad actual con la cultura; narrativas actuales, colaboraciones frescas con artistas contemporáneos, ciclos temáticos cambiantes, visitas y experiencias que cuenten historias vivas y cercanas, y no únicamente fechas y nombres. Un museo que sorprende y te invita a volver.

Coahuila es un estado con una fuerte biodiversidad, historia y cultura que debe ser aprovechada y valorada al máximo. Lo único que falta es aprender a conectar con ella y un primer paso es comenzar a llenar nuestros museos para reflejar una sociedad que reconoce la cultura no como un lujo, sino como una forma de identidad.

Un ejemplo tangible de lo que se propone ya existe en Coahuila: el festival MUDE After Dark y otros eventos temáticos realizados en el Museo del Desierto en Saltillo. Una noche al año el museo se transforma: recorridos temáticos, DJs que representan, crean y se relacionan con el arte y la cultura contemporánea, experiencias inmersivas, gastronómicas y distintas propuestas que se atreven a romper e innovar la estructura tradicional percibida de un museo. Enfrentando las ideas de aburrimiento y flojera expresadas por los Coahuilenses, la respuesta ha sido tan positiva que ya lleva múltiples ediciones exitosas, atrayendo a más de mil personas por edición. 

El MUDE es la prueba de que la cultura puede promoverse de muchas maneras, formas que desafíen lo tradicional, que innoven y que a la vez se relacionen con sus raíces. Que los museos dejen de ser un espacio frío para convertirse en vivencias atractivas y vivas, que se piense desde la experiencia y no sólo la conservación. ¿Qué pasaría si otros museos aplicaran estrategias similares? Este parece ser el camino a seguir para atraer de nuevo a los coahuilenses a sus recintos culturales. 

Coahuila posee una rica historia y patrimonio, pero le falta una estrategia efectiva para compartirlos. Si la cultura permanece estática en vitrinas, el público se desinteresará. Sin embargo, si los museos se transforman en espacios interactivos que dialoguen con la comunidad, pueden convertirse en centros vitales de encuentro y orgullo colectivo.

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