El espectador | El renacimiento de la UIF

septiembre 26, 2025
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Por Hiroshi Takahashi

Durante más de una década, la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se mantuvo como una oficina prácticamente desconocida. Fue hasta los inicios del sexenio pasado cuando el exfiscal electoral, Santiago Nieto Castillo, la puso en el mapa, para convertirla en una poderosa herramienta de combate a la delincuencia organizada y a la corrupción.

El hoy director general del IMPI elevó a la conocida UIF a niveles cercanos a los de una Fiscalía, impactando las estructuras financieras de los criminales y colocando bajo la lupa los ingresos y hasta el modo de vida de los personajes políticamente expuestos. La estrategia que se puso en marcha fue sencilla pero efectiva; consistía en trabajar bajo la premisa de “follow the money”.

Por supuesto que no hay régimen político que soporte una oficina tan intrusiva; por lo que esa etapa de la UIF acabó muy pronto. Nieto Castillo fue sustituido en el cargo por el eterno legislador Pablo Gómez; el pretexto para el relevo fue una boda “suntuosa” e invitados con grandes cantidades de dinero en efectivo, aunque hay versiones que aseguran que al funcionario le pusieron un “cuatro”.

Como quiera que haya sido, Pablo Gómez llegó a la UIF para desmantelarla y para regresarla al cajón del olvido. Lo designó el otrora secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, a quien de acuerdo con las circunstancias que le conocemos actualmente no le era conveniente lidiar con una oficina tan poderosa.

Gómez se caracterizó en esa oficina de Hacienda por la falta de respuesta a los requerimientos de la FGR. Solía tardarse meses para pronunciarse respecto a las carpetas de investigación abiertas, lo que entorpecía la acción del Ministerio Público para asegurar bienes o judicializar indagatorias. Eso sí, ni tardo ni perezoso acudía a la conferencia mañanera para ventilar irregularidades financieras de los funcionarios de la época neoliberal.

Eliminó la representación en Nueva York de la UIF, justo donde se llevan a cabo los procesos judiciales más importantes contra el narco mexicano; pero esta también suena lógico si se considera que el hoy cabeza de la Comisión Electoral de la Presidencia de la República no tiene visa permanente para entrar a los Estados Unidos, sólo para estar presente en reuniones específicas.

También podemos comentar que canceló la incorporación de nuevas fuentes de información a la base de datos de esa oficina y, en lugar de hacerlas crecer, fue reduciendo el número de fuentes informativas; además dio por terminado el impulso a la red nacional de UIPES para que la Federación pudiera cruzar datos con los estados.

Pablo Gómez debía salir de la UIF y así lo entendió la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo; se lo pidieron también, aseguran, desde Washington. Ahora Omar Reyes Colmenares pretende regresarle el esplendor a esa área, de la mano del “hombre fuerte” de esta administración, su tocayo Omar García Harfuch.

EL SOL DE MÉXICO

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