Los 10 retos que marcarán el regreso de Riquelme a Torreón

Torreón ya no pide solamente tranquilidad, también exige eficiencia.
julio 1, 2026
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Por Ethel Arredondo

Torreón, Coahuila.- Miguel Ángel Riquelme Solís volverá a ocupar la oficina principal de la Presidencia Municipal de Torreón, en el séptimo piso del edificio de la Plaza Mayor. Lo hará casi una década después de haber dejado el cargo para convertirse en gobernador de Coahuila y posteriormente en senador.

Su regreso ocurre ante la muerte del alcalde de esta ciudad, Román Alberto Cepeda González, cuya partida obligó a una sucesión institucional que marcará una nueva etapa para la administración municipal, con un periodo de 18 meses para concluir el gobierno 2025-2027.

Cuando Riquelme asumió por primera vez la presidencia municipal, la agenda pública estaba dominada por un solo tema: la seguridad. La ciudad todavía resentía los años más violentos de su historia reciente. Entre finales de la década de 2000 y los primeros años de la siguiente, Torreón vivió una crisis que modificó la forma en que sus habitantes convivían con su entorno. Los homicidios dolosos, secuestros, extorsiones y enfrentamientos entre grupos delictivos marcaron la vida económica y social de la región.

La estrategia de seguridad implementada por los gobiernos estatal y municipal modificó ese panorama de manera gradual. Hoy el contexto es otro: la seguridad continúa siendo una prioridad, pero dejó de ocupar por sí sola el centro de la discusión pública.

Ahora las exigencias apuntan hacia temas que hace diez años no tenían el mismo peso: la calidad de los servicios públicos, movilidad, abastecimiento de agua potable, transporte urbano e infraestructura hidráulica.

Es, en muchos sentidos, el reflejo de una ciudad que dejó atrás una emergencia para comenzar a exigir mejores condiciones de vida. Mientras la discusión pública se concentraba en la seguridad, Torreón continuó creciendo.

El número de vehículos prácticamente se duplicó durante la última década. Las vialidades comenzaron a mostrar signos de saturación en horas pico y los servicios públicos tuvieron que responder a una demanda cada vez mayor.

El regreso de Riquelme ocurre en un momento muy diferente al que enfrentó cuando inició su primera administración. La ciudad ya no pide solamente tranquilidad, ahora exige eficiencia.

Legado 

Hablar de la administración que está por concluir obliga también a revisar el legado que deja Román Alberto Cepeda González. Su gobierno quedó marcado por un fuerte impulso a la infraestructura urbana. Durante poco más de cuatro años se desarrollaron programas permanentes de pavimentación, rehabilitación de espacios públicos, rescate de plazas, modernización del alumbrado y fortalecimiento del equipamiento de la Dirección de Seguridad Pública Municipal.

Dos de los proyectos más representativos de su administración son el Giro Independencia y el Sistema Vial Abastos-Independencia, una obra que busca resolver uno de los puntos con mayor carga vehicular de la ciudad. 

También durante su gestión avanzó la coordinación con el proyecto federal Agua Saludable para La Laguna, una obra considerada histórica para la región por representar un cambio en el modelo de abastecimiento de agua potable después de décadas de depender principalmente de la extracción de pozos.

En materia de seguridad la administración mantuvo la coordinación permanente con el gobierno del Estado, Ejército Mexicano, Guardia Nacional y Fiscalía General del Estado conservando indicadores favorables en comparación con otras ciudades del país. 

Pero los avances convivieron con asignaturas pendientes. El sistema de transporte público no logró concretar la modernización anunciada durante los primeros años de la administración. La discusión sobre una nueva tarifa quedó sin resolverse y la renovación de unidades avanzó mucho menos de lo esperado.

Los problemas de abastecimiento de agua siguieron apareciendo en distintas colonias, mientras que las lluvias volvieron a poner en evidencia las limitaciones del drenaje pluvial y la necesidad de ampliar la infraestructura hidráulica.

A ello se sumó el crecimiento del parque vehicular, que comenzó a reflejarse en mayores tiempos de traslado, congestionamientos y un incremento constante en los accidentes de tránsito.

RETOS

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), elaborada por el INEGI, y los análisis realizados por el Consejo Cívico de las Instituciones (CCI), muestran un cambio importante en la percepción ciudadana. Los torreonenses ya no colocan a la inseguridad como el único tema que define la calidad de vida en el municipio.

Ahora aparecen con fuerza problemas relacionados con el suministro de agua potable, baches, drenaje pluvial, movilidad y el estado de la infraestructura urbana. Gobernar Torreón durante los próximos 18 meses significará administrar una ciudad muy distinta a la que Riquelme dejó cuando concluyó su primera gestión como alcalde.

Los datos recopilados por organismos ciudadanos, así como las propias estadísticas oficiales, permiten identificar cuáles son esas demandas. No son asuntos nuevos. Algunos llevan años formando parte de la agenda pública y otros crecieron conforme la ciudad se expandió. Todos, sin embargo, requerirán decisiones durante una administración que tendrá un año y medio para mostrar resultados.

1. Desabasto de agua

La ENSU, retomada por el Consejo Cívico de las Instituciones, revela que 70.5% de los laguneros considera que las fallas en el suministro de agua potable representan uno de los principales problemas de la ciudad, incluso por encima del promedio nacional. 

Colonias donde el servicio llega por horas, sectores con baja presión, fugas constantes y redes hidráulicas que en algunos casos superan varias décadas de antigüedad forman parte de una realidad que el Ayuntamiento deberá enfrentar.

Especialistas coinciden en que el reto dejó de ser únicamente conseguir agua. Ahora el desafío consiste en distribuirla correctamente. Eso implica rehabilitar tuberías, reducir pérdidas físicas, mejorar la presión y coordinar el funcionamiento del sistema municipal con la infraestructura federal de Agua Saludable.

2. Movilidad Urbana

Hay una estadística que ayuda a explicar por qué atravesar Torreón toma hoy más tiempo que hace diez años. Entre 2014 y 2024 la población creció alrededor de 12 por ciento. En ese mismo periodo el parque vehicular aumentó cerca de 94%; pasó de 334 mil a 648 mil unidades, de acuerdo con cifras del Observatorio de La Laguna. El crecimiento fue mucho más acelerado que la capacidad de la infraestructura vial.

El fenómeno puede observarse prácticamente todos los días. Los bulevares Independencia, Revolución, Constitución, Diagonal Reforma, Periférico Raúl López Sánchez y los accesos hacia Gómez Palacio concentran largos periodos de saturación durante las horas de mayor circulación.

A ello se suma el desarrollo de nuevos fraccionamientos en la periferia que obligan a miles de personas a recorrer mayores distancias para llegar a sus centros de trabajo o estudio. La movilidad dejó de ser únicamente un asunto de tránsito.

3. El transporte público: una modernización que no llegó

Durante los últimos años la discusión sobre la necesidad de transformar el sistema fue constante. Autoridades municipales, concesionarios y organismos empresariales coincidieron en que Torreón necesitaba un modelo más moderno, con unidades nuevas, rutas más eficientes, mejores frecuencias y herramientas tecnológicas que hicieran más competitivo el servicio. Incluso se planteó la posibilidad de renovar gradualmente la flota de autobuses y revisar el esquema tarifario para hacer financieramente viable esa transformación. La autorización de una nueva tarifa quedó detenida y, con ello, también se frenó buena parte de la renovación de unidades que los concesionarios consideraban necesaria para mejorar el servicio.

4. Los accidentes de tránsito: una estadística que sigue creciendo

El incremento en el número de vehículos también tiene otra consecuencia menos visible, pero igualmente preocupante: los accidentes viales. De acuerdo con el Observatorio de La Laguna, durante 2024 se registraron siete mil 187 accidentes de tránsito en la Zona Metropolitana, un promedio cercano a 20 percances diarios. Las causas son diversas.

El exceso de velocidad sigue siendo uno de los principales factores. También aparecen las distracciones al conducir, el uso del teléfono celular, la falta de cultura vial y el crecimiento del flujo vehicular.

Pero especialistas en movilidad agregan otro elemento: el diseño urbano. Hay cruceros donde confluyen miles de vehículos todos los días y cuya capacidad fue rebasada hace tiempo.

5. Drenaje pluvial

En Torreón basta una lluvia intensa para recordar que el drenaje pluvial sigue siendo una asignatura pendiente. Cada temporada se repite prácticamente el mismo escenario: cruces completamente inundados.

Aunque durante los últimos años se han construido colectores, cárcamos y obras de captación, el crecimiento urbano también ha incrementado la cantidad de superficie pavimentada reduciendo la capacidad natural del suelo para absorber el agua.

El Consejo Cívico de las Instituciones señala que 61.5% de los ciudadanos considera que el drenaje pluvial representa uno de los principales problemas urbanos, una percepción muy superior al promedio nacional. Resolver este tema implica inversiones que difícilmente pueden ejecutarse en una sola administración.

6. Los Baches 

No importa la zona de la ciudad. Colonias populares, sectores residenciales o vialidades principales terminan compartiendo el mismo problema después de la temporada de lluvias o del desgaste natural del pavimento. La ENSU ubica a los baches entre los principales problemas urbanos percibidos por la población. En La Laguna 85.7% de los ciudadanos los identifica como una de las principales afectaciones a la calidad de vida.

Además, existen factores que aceleran el deterioro. Las fugas en la red hidráulica, el incremento del tránsito pesado, las altas temperaturas y las lluvias generan condiciones que reducen la vida útil del pavimento.

7. Mantener la seguridad, el mayor activo

En materia de seguridad los logros suelen ser frágiles. Basta un incremento en ciertos delitos para modificar rápidamente la percepción ciudadana. Además, el crecimiento urbano también genera nuevas necesidades. Más colonias requieren presencia policial y más vialidades demandan vigilancia.

Riquelme durante seis años encabezó la estrategia estatal de seguridad y fue uno de los gobernadores que hizo de ese tema la principal bandera de su administración. Ahora tendrá que trasladar nuevamente esa experiencia al ámbito municipal.

8. Concluir el Sistema Vial Abastos-Independencia

La obra representa una inversión significativa y ha implicado modificaciones importantes en la circulación durante su construcción. Por ello, concluirla será una prioridad para la nueva administración. Pero el reto no terminará con cortar el listón inaugural. Será necesario evaluar si las soluciones proyectadas realmente disminuyen los tiempos de traslado, reducen los conflictos viales y mejoran la movilidad en toda esa zona comercial.

9. Nueva planta tratadora

Por ley debe construirse pronto una nueva planta de aguas residuales para la ciudad. La meta es incrementar la reutilización para actividades industriales, agrícolas, áreas verdes y otros servicios que actualmente utilizan agua potable.

El municipio no está actualmente fuera de la ley porque solicitó una prórroga a la Comisión Nacional del Agua para seguir operando mientras se desarrolla el nuevo proyecto.

Durante 2026 Conagua solicitó al Ayuntamiento formalizar una segunda prórroga, debido a que el proyecto aún continúa en revisión técnica. Las autoridades federales han señalado que trabajan conjuntamente con el gobierno municipal y que, mientras exista un programa formal de cumplimiento, no se contempla una sanción inmediata.

10. Agua Saludable para La Laguna

Por primera vez el suministro de agua potable dependerá en buena medida de una fuente superficial proveniente del río Nazas y de las presas de la región. Será necesario adecuar redes de distribución, optimizar la operación del SIMAS, reducir fugas y garantizar que el agua llegue con presión suficiente a todos los sectores.

Riquelme deberá tomar decisiones distintas a las que enfrenta un alcalde electo al inicio de un periodo constitucional. Su margen de maniobra será menor, pues no dispondrá de tres años para diseñar una nueva agenda pública. La segunda mitad de esta administración podrá ser una oportunidad para consolidar proyectos que comenzaron durante los últimos años y preparar el terreno para quien resulte electo en 2027.

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