La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) podría multar con hasta cuatro millones 180 mil pesos a la empresa que contrató para aplicar su primer examen de admisión en línea a nivel licenciatura si encuentra deficiencias en la vigilancia y control en alguno de los 16 puntos pactados para evitar que los alumnos hicieran trampa.
Territorium Life S.A.P.I. de C.V. enfrentará consecuencias legales si se acredita que estas fallas o negligencias que provocaron presuntos vacíos o trampas se realizaron con dolo o a propósito. La multa también aplicará si se comprueba la filtración del examen, siendo responsabilidad total de la empresa.
El martes la UNAM ordenó una revisión a detalle del proceso de selección y de los resultados de los exámenes luego de que algunos aspirantes se quejaron por anomalías como presuntas trampas que, aseguran, provocaron el incremento de aciertos y, por ende, de los puntajes mínimos para ingresar a las carreras. La UNAM canceló más de tres mil exámenes a los aspirantes que no respetaron el proceso.
El contrato celebrado entre Territorium Life y la UNAM, el cual obtuvo El Sol de México vía transparencia, establece que la empresa debe pagar por incumplimiento del contrato el equivalente al 10 por ciento de los 41 millones 868 mil 156 pesos que la Máxima Casa de Estudios pagó este año por la aplicación de 158 mil 413 exámenes mediante la plataforma Lock Down Browser.
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Para blindar la vigilancia y control de los aspirantes que respondieron el examen vía virtual, la UNAM estableció 16 cláusulas, la mayoría basadas en herramientas de Inteligencia Artificial (IA). Esta tecnología era la encargada de supervisar en tiempo real, de forma automatizada y constante a las personas, su comportamiento y posibles sospechas en su entorno.
La tecnología debió trabajar en segundo plano, analizando patrones y generando alertas en tiempo real sobre cualquier anomalía detectada.
No todo recaía en la tecnología: en el contrato la UNAM solicitó una persona supervisora por cada 150 aspirantes para revisar las alertas generadas por el sistema y determinar si existían elementos para invalidar o cancelar un examen.
En total 74 supervisores y aplicadores vigilaron la prueba. El año pasado este trabajo recayó en tres mil 732 personas que aplicaron el examen presencial por un total de 26 millones de pesos que cubrieron su nómina, alimentos, boletos de avión, peaje y gasolina.
Examen en línea contó con seguridad anti trampas basada en IA
Para evitar que alguien les “soplara” las respuestas, los aspirantes tenían que presentar el examen con el micrófono prendido en todo momento. Con esto, la IA monitoreaba en tiempo real a fin ruidos, voces o susurros sospechosos. Estos audios están guardados para revisión inmediata o posterior a la prueba.
La vigilancia de la IA incluía la identificación de terceras personas, así como el uso de objetos prohibidos como celulares, tabletas, audífonos y cámaras.
Asimismo, la ausencia injustificada del aspirante o levantarse del cuadro de la cámara, aunque sea por unos segundos, era motivo para que el programa inmediatamente emitiera una alerta.
Uno de los principales mecanismos de seguridad que tuvo que ejecutar Territorium Life era el bloqueo de dispositivos externos, como monitores o proyección, donde una tercera persona podría transmitir las respuestas. La plataforma debió impedir también que los aspirantes utilizaran dos dispositivos al mismo tiempo.
El programa también inhibía o bloqueaba aplicaciones no esenciales para el funcionamiento de la computadora, como navegadores externos o páginas de inteligencia artificial como ChatGPT.
De igual forma, la aplicación desactivaba funciones del teclado para grabar o transmitir pantalla e inhabilitó las funciones de copiado y pegado.
Fuga de preguntas y respuestas
El diseño del examen de admisión a licenciatura y bachillerato está a cargo de la Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativo (Ceide), que dirige Enrique Ricardo Buzo Casanova. Las versiones completas de la prueba deben cargarse a la plataforma en presencia de un notario público, personal de la Auditoría Interna de la UNAM, un representante legal de Territorium Life y otro de la Dirección General de Administración Escolar (DGAE).
La protección del banco de reactivos quedó en manos de Territorium Life. Para evitar la filtración de preguntas, respuestas o cualquier otra información relacionada con el examen, el contrato estableció una serie de medidas de seguridad y la UNAM dejó claro que cualquier fuga sería responsabilidad de la empresa a partir del momento en que los reactivos fueran cargados a su plataforma.
Toda la información, incluido el banco de versiones del examen, debía estar protegida mediante protocolos de cifrado avanzados durante su tránsito, almacenamiento y procesamiento. Sólo operadores autorizados por la UNAM podían visualizar o manipular la información.
La UNAM justificó la aplicación del primer examen de admisión en línea a nivel licenciatura al señalar que permitiría ampliar la cobertura geográfica del proceso de selección, reducir los gastos de traslado para los aspirantes del interior del país y disminuir la contaminación derivada del uso de materiales impresos y de los traslados masivos.
Territorium respondió vía correo electrónico a El Sol de México que no puede emitir comentarios sobre revisiones que corresponde realizar y comunicar oficialmente a la UNAM.
“Territorium no puede validar la interpretación jurídica planteada en su mensaje. Sí podemos confirmar la plataforma tecnológica operó conforme a lo previsto durante la aplicación en línea, como lo ha hecho en los distintos procesos de evaluación realizados para la UNAM desde 2024”, escribió la compañía.
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