Por Laura Puente
@LauraPuenteEn
Las lluvias de las últimas semanas volvieron a poner sobre la mesa una de las mayores contradicciones de la gestión hídrica en México. Tan sólo durante junio, la Ciudad de México acumuló 241.27 milímetros de precipitación, casi el doble del promedio histórico para ese mes. Entre la noche del 30 de junio y la madrugada del 1 de julio cayeron más de 15.6 millones de metros cúbicos de agua sobre la capital. Sin embargo, buena parte de ese volumen terminó en el drenaje mientras, año con año, distintas regiones del país enfrentan problemas de abastecimiento.
La paradoja no responde a la falta de lluvia, sino a la manera en que administramos el recurso. De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) que comanda Efraín Morales, México registra actualmente 114 acuíferos sobreexplotados, condición que obliga a extraer agua desde mayores profundidades y depender de fuentes cada vez más lejanas para abastecer a ciudades, industrias y zonas agrícolas. La presión sobre la infraestructura hídrica ya no sólo representa un desafío ambiental; también implica mayores costos económicos y energéticos.
Durante décadas la respuesta consistió en construir más obras para transportar agua. Hoy esa visión comienza a complementarse con soluciones capaces de aprovechar la lluvia donde cae. La captación pluvial deja de verse como una alternativa para convertirse en una herramienta que fortalece la resiliencia hídrica de edificios, escuelas, industrias, desarrollos inmobiliarios y espacios públicos, al reducir la dependencia de las fuentes tradicionales de suministro.
En esa transición, empresas como Rotoplas Servicios de Agua, a cargo de Juan Pablo Rodríguez, impulsan soluciones integrales de captación pluvial que permiten recolectar, filtrar, almacenar y reutilizar el agua de lluvia con estándares que responden a las necesidades de proyectos públicos, industriales, comerciales e inmobiliarios. Más allá del componente tecnológico, el valor de estos sistemas radica en convertir un recurso que hoy se desperdicia en una reserva estratégica para fortalecer la continuidad operativa y optimizar el consumo de agua.
Los datos muestran el potencial de este modelo. Diversas estimaciones indican que más del 95% del agua de lluvia que cae en zonas urbanas se desperdicia al incorporarse al sistema de drenaje, mientras especialistas estiman que un sistema de captación puede disminuir hasta 40% la demanda de agua potable durante la temporada de lluvias y representar ahorros significativos para quienes lo implementan.
La discusión ya no pertenece únicamente al ámbito ambiental. También forma parte de la agenda de infraestructura, competitividad y desarrollo urbano. Cada vez más empresas incorporan la disponibilidad de agua dentro de sus análisis de riesgo operativo, mientras gobiernos locales buscan alternativas que reduzcan la presión sobre redes hidráulicas diseñadas hace varias décadas.
La gestión del agua atraviesa una etapa de transformación. Las ciudades que logren combinar infraestructura convencional con sistemas de captación, almacenamiento y reúso estarán mejor preparadas para enfrentar el estrés hídrico de los próximos años. En ese cambio, propuestas como las que impulsa Rotoplas muestran que la innovación también puede traducirse en mayor resiliencia, eficiencia y seguridad hídrica. La lluvia dejará de verse únicamente como un fenómeno estacional cuando también se convierta en parte de la solución.
MADRUGUETES
El negocio verde
Hay algo que ya nadie discute en Nuevo León. El llamado impuesto verde terminó siendo una de las mejores máquinas de recaudación del gobierno de Samuel García. Mientras en 2021 se vendió como un mecanismo regulatorio para obligar a las industrias a invertir en procesos menos contaminantes, hoy las cifras cuentan otra historia. La administración estatal ya presume ingresos cercanos a los 7 mil millones de pesos por este concepto, una bolsa que ha fortalecido las finanzas públicas como pocas medidas fiscales recientes. El problema es que, a juzgar por la calidad del aire que siguen respirando los regiomontanos, el éxito ha sido mucho mayor en la caja que en el medio ambiente.
Ahí está el caso de Matrimar, convertido en emblema de la confrontación entre el gobierno estatal y parte del sector industrial, con acusaciones que escalaron hasta presuntos actos de presión institucional y extorsión. En paralelo, Raúl Lozano Caballero sigue sin ofrecer resultados que permitan afirmar que la crisis ambiental está bajo control. Los operativos, los anuncios y los discursos abundan, pero los episodios de mala calidad del aire continúan marcando la agenda en Monterrey. Al final, la percepción que empieza a instalarse entre empresarios es incómoda para Palacio de Cantera. Si el impuesto verde recauda como nunca, pero la contaminación persiste como siempre, la duda inevitable es si el objetivo dejó de ser limpiar el aire para convertirse, simple y sencillamente, en una eficiente fuente de ingresos para el gobierno de Samuel García.
Ayuda mexicana
Rescatistas mexicanos salvaron tres vidas, localizaron a 37 víctimas y cubrieron 40 operaciones de búsqueda tras el terremoto que sacudió Venezuela. El desempeño del equipo USAR Nivel Pesado de la Cruz Roja Mexicana confirmó que la preparación y la experiencia marcan la diferencia cuando cada minuto cuenta. Detrás de esa capacidad también existe una red de apoyo que pocas veces recibe atención. FEMSA destinó 2 millones de pesos para hacer posible el despliegue de los 15 especialistas, mientras Coca-Cola FEMSA aportó más de 92 mil litros de hidratación para la población afectada. La combinación de recursos privados, logística y personal altamente capacitado fortaleció la respuesta mexicana ante la emergencia. La solidaridad empresarial cobra mayor valor cuando respalda operaciones complejas, produce resultados concretos y acompaña a quienes enfrentan los escenarios más difíciles.
Recuperación con cautela
La industria de vehículos pesados cerró junio con un repunte de 45.5% en ventas al mayoreo, hasta 3 mil 278 unidades, pero el dato positivo todavía convive con una caída acumulada de 13% en producción y de 14.5% en exportaciones durante el primer semestre. La ANPACT, que preside Rogelio Arzate, colocó el foco en la revisión del T-MEC y pidió preservar las reglas de origen que hoy exigen 64% de contenido regional y subirán a 70% en 2027. La preocupación no es menor: las armadoras ya ajustaron inversiones, procesos y proveedores para cumplir con ese esquema. A ello se suma la entrada de 55 vehículos usados importados por cada 100 unidades nuevas vendidas, fenómeno que presiona precios, empleo y recaudación. El repunte ofrece oxígeno; la certidumbre comercial definirá si se convierte en tendencia.
Más músculo para Mejía Haro
Lo que comenzó como una serie de asambleas informativas de Morena en Zacatecas empieza a convertirse en algo más estructurado. La adhesión de la asociación civil Transformación en Paz y Libertad a los trabajos que coordina el diputado federal Ulises Mejía Haro así lo confirma. Detrás del pronunciamiento firmado por Pedro Padilla González, Manuel Ibarra Santos, Luisa Camacho Guillén y Ernesto Ortiz hay una señal que en el morenismo local ya leen con atención. El objetivo no es únicamente sumar simpatizantes, sino construir una red territorial permanente que opere en los 58 municipios del estado con una narrativa clara de respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum y de defensa del llamado segundo piso de la Cuarta Transformación. En otras palabras, se trata de organización política con miras al siguiente ciclo electoral.
El mensaje también tiene destinatarios internos. Mientras algunos grupos de Morena continúan enfrascados en disputas locales, Mejía Haro sigue acumulando respaldos de organizaciones sociales que pueden convertirse en estructura electoral y de movilización.





