Por @Arriagaxxximena
Nunca más volveré a decir que soy la peor de todas, porque simplemente soy la que soy.
Sin más.
Sin réplicas.
No habrá nadie como yo, ni lo ha habido, a pesar de tal vez haber transitado otras vidas pasadas. Porque, aunque quizá haya sido mariposa, planta o tierra, jamás volveré a existir en este cuerpo caliente y decidido a joder cualquier expectativa, con este pelo de color irreal y estas manos obstinadas en tomar todo y no soltar nada.
No sólo las partes buenas nos forman. También somos caminos, heridas, escrúpulos, ausencias y esas tercas cicatrices empeñándose en recordarnos lo frágiles y lo fuertes que podemos ser al mismo tiempo.
???? | Suscríbete aquí al newsletter de El Coahuilense Noticias y recibe las claves informativas del estado.
Miles de vidas han cruzado la nuestra: unas cambiando el rumbo, otras sólo retrasándolo. Estamos hechos de lágrimas y miedos, aunque a veces se pierdan entre risas, recuerdos y abrazos que con el tiempo se volverán arrugas y canas.
Triunfamos y nos creemos únicos, pero sabemos que igualmente hemos mentido, engañado, ocultado algo. Irradiamos luz, pero en ocasiones pudrimos todo a nuestro paso. Crecemos y levantamos a quienes nos rodean, o corrompemos hasta la última manzana de la caja.
Dicen que somos lo que leemos, lo que comemos, con quién andamos… incluso lo que olvidamos o de quien nos alejamos.
También dicen, somos espejos reflejando nuestras carencias en los otros. Que lo que no soportamos afuera lo llevamos dentro. Y sí, tenemos raíces, herencias, genes, deudas antiguas.
Nos gritan vuela, transfórmate, sueña en grande, alcanza lo imposible. Sé especial.
Y la verdad es que, a veces, sólo podemos ser silencios, caos, vacíos, ruinas o cenizas.
???? | Únete a nuestro canal de WhatsApp para que recibas las noticias y trabajos destacados de El Coahuilense Noticias.
Y aun con tantas partes en guerra dentro de nosotros mismos, eso nos hace únicos, somos: tierra y cielo. Luces y sombras. Vida y muerte.
De vez en cuando hay que dejar de pelear con uno mismo, por lo que no somos o no tenemos. Encontrar nuestra propia paz entre incendios y sequía. Dejemos de mendigar una versión ideal y aceptemos la versión de quien somos justo en el aquí y en el presente. Porque al final nuestras partes no nos definen, pero sí el no tener una oportunidad adicional de ser nosotros; ninguna otra oportunidad de que el amor propio nos sostenga para seguir vibrando cada puto instante en este plano.
MÁS DE LA AUTORA:





