Carlos Salinas y la sombra de Colosio

marzo 24, 2026
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Por Álvaro Delgado Gómez

Carlos Salinas de Gortari es el expresidente más repudiado en la historia moderna de México. Hace 38 años llegó al poder mediante un fraude electoral contra Cuauhtémoc Cárdenas y hace 32 que vive en el exilio, apestado. Su existencia está marcada por el asesinato de Luis Donaldo Colosio, a quien impuso como candidato presidencial del PRI, un crimen que muchos mexicanos le atribuyen y que lo perseguirá para siempre, pese a sus cíclicas —e inútiles— reapariciones mediáticas.

Ahora que Salinas de Gortari ha reaparecido en el documental “Los asesinos de Colosio” en HBO Max, para volver a clamar inocencia en el crimen del candidato priista —“Hay días que pasan como segundos y hay instantes que son eternos”—, se reactiva la discusión sobre la autoría intelectual del crimen que jamás sabremos a ciencia cierta y si se sabe pocos la creerán, como ocurre el todo magnicidio.

Tantos años después de ese año violento es preciso observar a los fieles que le sobreviven a Salinas de Gortari y que ejercen todavía influencia en la política, el sector privado y los medios de comunicación, aunque ya desprovistos de todo el poder que con él acumularon y que mantuvieron todavía hasta el gobierno de Enrique Peña Nieto.

El propio proyecto nacional que instauró Salinas de Gortari, el neoliberal que inició él con Miguel de la Madrid en la Presidencia de México y que se mantuvo con Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderon y Peña Nieto, ha sido prácticamente desmantelado desde hace siete años —si bien prevalece el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá que ahora se negocia— y todos los intentos para recuperar el poder político han fracasado hasta ahora.

Tras la victoria de Andrés Manuel López Obrador en 2018, un salinista, Claudio X. González Guajardo, reagrupó en su mansión a la oposición partidaria y la amplió al mundo académico, intelectual y mediático para el 2021, pero el fracaso de 2024 lo inhabilitó de plano. Ahora otro salinista, Ricardo Salinas Pliego, trata de articular y liderar las fuerzas opositoras debilitadas, desprestigiadas y dispersas, carentes también de un proyecto nacional común.

Pero tampoco Salinas Pliego, cuya riqueza creció exponencialmente desde que obtuvo las concesiones de televisión y se capitalizó Elektra, ha logrado algo más que atizar el odio contra el grupo gobernante, que lo obligó a pagar los impuestos que adeudaba. Ni él mismo tiene el arrojo de definirse como aspirante presidencial, consciente de la falta de apoyo popular.

Hasta Alejandro Moreno Cárdenas como presidente del PRI ha tomado distancia de Salinas de Gortari, a quien todavía como gobernador de Campeche invitó a su casa en 2021, y desplazó a muchos salinistas, entre ellos a Manlio Fabio Beltrones, a Roberto Madrazo Pintado y a Claudia Ruiz Massieu. Y en el fichaje que hizo “Alito” de Rosario Robles, quien se confabuló con Salinas de Gortari en 2004 para descarrilar a López Obrador, sólo se juntó el hambre con la necesidad.

Diego Fernández de Cevallos, el principal operador de Salinas en el PAN, es otro político sin mayor base ni influencia, que exhibe sólo nostalgia y amargura en los espacios mediáticos que conserva. Eso sí, es de los contados políticos que sigue ostentando con orgullo su estirpe salinista.

Dos procuradores generales de la República de Salinas de Gortari, Ignacio Morales Lechuga y Diego Valadés Ríos, abandonaron también el PRI y forman parte ahora del nuevo partido político Somos México, en vías aún de obtener el registro. Valadés fue el primer procurador que conoció del crimen de Colosio y luego Salinas lo propuso como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En el ámbito empresarial, Salinas de Gortari tampoco tiene muchos prosélitos confesos. Carlos Slim Helú, cuya riqueza se disparó desde que ese expresidente le entregó Teléfonos de México, ha sido muy pragmático en su relación con todos los gobiernos, incluidos los de López Obrador y Claudia Sheinbaum, para despojarse de todo sello salinista.

Y en el flanco mediático, el salinismo residual ha generado un nuevo escaparate, La aurora de México, “periódico impreso sin papel”, dirigido por Pablo Hiriart, quien en el sexenio de Salinas de Gortari fue director de la agencia Notimex y director del diario El Nacional.

Ahí escriben desde José Carreño Carlón, quien fue vocero presidencial de Salinas de Gortari, hasta prosélitos salinistas menos vetustos, como Aurelio Nuño, Roberto Gil Zuarth, Germán Martínez Cázares y Guillermo Valdés Castellanos, el director del Cisen de Felipe Calderón que jamás supo del narcotraficante Genaro García Luna.

Revisé la edición de La Aurora de México, en su edición del lunes 23 de marzo, y no encontré ni una sola palabra sobre el aniversario 32 del asesinato de Luis Donaldo Colosio, cuya sombra persigue a Salinas de Gortari hasta su exilio en España…

SinEmbargo

Álvaro Delgado

Álvaro Delgado Gómez es periodista. Empezó en 1986 como reportero y ha pasado por las redacciones de El Financiero, El Nacional y El Universal. En 1994 ingresó como reportero al semanario Proceso, en el que fue jefe de Información Política y especializado en la cobertura de asuntos políticos.

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