Por Hiroshi Takahashi
En la comida de Los 300 Líderes —el termómetro anual de poder y vanidad en México—, Alejandro Martínez Araiza, secretario general del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC), anunció que no entregará al Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL) el acta con la rendición de cuentas del patrimonio sindical. “Yo tengo que rendir informe de las cuotas sindicales a una plataforma abierta donde se mete quien tú quieras (…) pero también el cártel de la esquina (…) No me voy a echar para atrás. No me intimidan”, dijo.
El dirigente del SNAC, que agrupa a 17 mil obreros de todo México, se ha visto envuelto en los últimos meses en denuncias por parte de trabajadores disidentes que lo señalan de desviar, en su beneficio, cuotas sindicales por 500 millones de pesos y de no dar a conocer públicamente el uso de ese patrimonio. Asimismo, lo acusan como responsable de hacerlos firmar hojas en blanco, que supuestamente presenta a las autoridades como una aprobación tácita de los sindicalizados para aceptar el manejo de dichos recursos y de establecer una versión moderna de tiendas de raya para descontarles de su salario diversos servicios obligatorios.
La postura choca de frente con la Ley Federal del Trabajo. El artículo 373 ordena que la directiva sindical rinda cuentas a la asamblea cada seis meses, levante acta y la deposite ante el CFCRL dentro de los diez días siguientes. No es optativo: “las obligaciones… no son dispensables”. El CFCRL, de hecho, tiene habilitado el trámite de “Acta de rendición de cuentas”, con requisitos claros: cuenta completa y detallada, constancia de entrega por escrito a cada afiliado y posibilidad de hacerlo vía electrónica. Hay acuses de depósito disponibles. La ruta institucional existe desde hace años.
Martínez intenta blindarse con otra cifra: “Sólo 3 por ciento de los sindicatos rinde informe; el 97 por ciento no lo hacemos”. Si tal proporción fuera cierta, hablaríamos de un incumplimiento masivo de la ley. Pero, hasta ahora, es su dicho, no una estadística oficial publicada. El desafío del SNAC a la transparencia, en cualquier caso, se sostiene sobre una supuesta imposibilidad de publicar datos por razones de seguridad. El dilema es real en un país cercado por la violencia; pero la obligación legal está escrita y vigente.
También negó el monto de los señalamientos que lo persiguen: “Se inventaron esa cifra… nosotros no tenemos 500 millones de pesos de ingresos en seis años”.
El líder presume músculo político. Recuerda —y los medios lo consignaron— que fue reelecto en abril con 94 por ciento de apoyo tras una jornada que involucró a más de 300 centros de trabajo de la industria alimentaria. Ese resultado alimenta su narrativa de legitimidad frente a “campañas sucias”. A las acusaciones de opacidad, control del patrimonio y negocios paralelos que lo rodean, este reportero ya les ha dado seguimiento en entregas previas.
En el evento, Martínez defendió incluso la fallida inversión de 13.6 millones de pesos en The Non-Violence Project: “No es una fundación apócrifa… están negociando mis abogados con los representantes de Yoko Ono, Paul McCartney y Ringo Starr el resarcimiento del daño”. Non-Violence Project Foundation existe —es la organización detrás del célebre “revólver anudado”—, pero el resarcimiento y los nombres mencionados son parte de su versión. Aquí ni siquiera fueron consultados los trabajadores, quienes vieron esfumarse su dinero sin un objetivo claro alguno.
El contrapunteo subió de tono cuando deslizó un enemigo difuso: “Hay un cártel laboral… formado por grandes empleadores, bufetes y sindicatos corporativistas; muchos de estos están ligados con cárteles reales”. No aportó nombres ni pruebas; sí reivindicó su “sindicalismo inteligente” con 17 mil 500 líneas telefónicas para afiliados como “beneficio” de un convenio con Telcel.
Martínez Araiza fue eludiendo y negando cada una de las acusaciones presentadas por trabajadores disidentes, a pesar de que estos han mostrado pruebas suficientes para argumentar sus señalamientos. A ellos les dice: “Dios me juzgará. Yo le rindo informes a mi gente. Mi gente me dio el 94 por ciento de apoyo en la elección y no los voy a defraudar”. Remata: “Sólo nos han hecho más fuertes, porque me sirve de bandera para decirle a los trabajadores, miren cómo nos atacan los que defendemos al trabajador, porque el sistema está muy ardido, el cártel laboral está muy dolido”.
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